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Marina Garcés + Santiago López Petit: "Interrumpir el sentido del mundo"
Santiago López Petit y Marina Garcés durante su intervención en las jornadas 'Sobre capital y territorio III'

Estando en la situación en la que estamos, cuando, tras el espejismo de la "globalización feliz", el poder vuelve a enseñarnos su cara más terrible y ya (casi) nadie parece dudar de que el mundo se está "cayendo a pedazos", ¿cómo es que no surgen ideas que incendien la realidad ("una realidad que nos asfixia y empobrece")?, ¿por qué el pensamiento (crítico) se encuentra, al menos aparentemente, tan debilitado? Esta fue la pregunta que Marina Garcés y Santiago López Petit, fundadores de la plataforma Espai en Blanc (cuyo objetivo es potenciar un pensamiento crítico y experimental), utilizaron como punto de partida de su charla con la que se cerró el ciclo de conferencias de las jornadas Sobre capital y territorio III (de la naturaleza de la economía política... y de los comunes) que se desarrollaron entre el 12 y el 15 de diciembre de 2012 en la sede del Rectorado de la Universidad Internacional de Andalucía y el Centro de las Artes de Sevilla.

Garcés señaló que, por lo general, incluso en ámbitos teóricos y mediáticos con un claro posicionamiento político crítico, se suele realizar una interpretación muy lineal y determinista de este proceso de "inhibición del pensamiento": la gente no piensa porque no quiere sufrir. Un ejemplo ilustrativo de este tipo de razonamiento lo encontramos en el artículo No pensar para no sufrir  que la periodista Rosa María Artal publicó en eldiario.es el 21 de noviembre de 2012, es decir apenas tres semanas antes de que se celebraran estas jornadas. En este artículo, Artal habla siempre de un ellos (son otros los que no piensan, son otros los que, "cansados de luchar sin ver frutos", se evaden para eludir el sufrimiento) y, al igual que ha hecho históricamente el pensamiento crítico, anima a los lectores (a los intelectuales, a los militantes) a convertirse en una especie de vanguardia que lleve al pueblo hacia su emancipación.

Frente a esta respuesta convencional y previsible que concibe al otro como alguien al que hay que guiar, nos encontramos con que, por las mismas fechas, ING DIRECT lanzó una campaña publicitaria multiplataforma (web, prensa, televisión, cartelería en espacios públicos...) que se articulaba paradójicamente en torno a la noción de pensar. En los anuncios de esta campaña lo que se veía era un espacio en blanco ("como el que nosotros llevábamos diez años intentando abrir") que, en su parte central, albergaba un breve texto poético escrito en letras muy pequeñas (es decir, obligando al lector/espectador a hacer un esfuerzo para leerla) que instaba a "recuperar el tiempo para pensar". "Porque pensar", proclama el anuncio, es "lo que nos hace grandes, lo que nos convierte en lo que somos, lo que, en definitiva, nos hace decidir".

"Desde Espai en Blanc", recordó Marina Garcés, "llevamos más de una década invitando a la gente a pensar, porque creemos que pensar es la condición previa para abrir agujeros en la realidad. De repente, nos encontramos en las marquesinas de los autobuses y circulando por internet un anuncio de un banco que habla de la necesidad de que, en un mundo en el que cada día estamos sujetos a miles de mensajes y estímulos, volvamos a dedicarle tiempo a pensar... Pero, ¿qué es lo que esperamos del pensamiento?, ¿qué efectos creemos que puede tener una idea que realmente lo sea? Pues, como dice el título de esta conferencia, lo que esperamos del pensamiento es que interrumpa el sentido del mundo. Y eso, desde luego, no tiene nada que ver con lo que el anuncio de ING DIRECT nos invita a hacer. Su espacio en blanco, por tanto, no es nuestro espacio en blanco".

Santiago López Petit y Marina Garcés durante su intervención en las jornadas 'Sobre capital y territorio III' Para intentar explicar qué es lo que ellos entienden por "interrumpir el sentido del mundo", Garcés leyó un fragmento de El Banquete de Platón en el que Alcibíades, un hermoso joven discípulo de Sócrates, cuenta como su amistad con éste le ha trastocado la vida por completo, alterando su relación con la ciudad y forzándole a dejar de ser el que era. "Cuando le escucho", dice Alcibíades, "mi corazón, mucho más que el de los agitados por el arrebato de los coribantes, salta y se estremece... y veo también que a otros muchos sus palabras le causan la misma impresión". (...) "En cambio", añade, "escuchar a Pericles y a otros buenos oradores no me provoca ninguna emoción semejante, ni mi alma se siente alborotada ni se irrita pensando que se halla en estado de esclavitud". Según Marina Garcés, también ahora nos encontramos con múltiples teorías y elucubraciones que explican de forma muy brillante lo que acontece, pero sólo muy de vez en cuando hay alguna que nos agita y estremece, que nos provoca una conmoción real y, como le pasaba a Alcibíades, nos irrita porque nos hace ver el estado de esclavitud en el que vivimos. "Éste es el efecto del pensar al que apelamos", subrayó Garcés, "la interrupción del sentido del mundo que, con nuestras reflexiones, nos gustaría provocar". 

Garcés señaló que, para legitimarse y perpetuarse, el sistema capitalista utiliza de forma más o menos explícita una, aparentemente, irrefutable obviedad: "esto es lo que hay". Antes de que estallara la crisis, es decir, en los tiempos de la "globalización feliz", "esto es lo que hay" venía a significar: el capitalismo es el único (sistema) que realmente funciona, porque todos los demás o se ha demostrado que no sirven o no son más que propuestas utópicas irrealizables. Sin embargo desde que en el año 2008 se iniciara la operación de derrumbe a gran escala en la que hoy estamos inmersos, ese "esto es lo que hay" ha pasado a significar otra cosa. "El sistema", indicó Marina Garcés, "ya no puede decir 'esto es lo que hay' porque 'esto es lo que funciona' (pues es evidente que ya no funciona). Y en esta nueva coyuntura, su irrefutable obviedad se convierte en una especie de 'llamada a filas', en una orden que, si quieres sobrevivir, tienes que acatar sin rechistar y que te obliga a buscar -individual o colectivamente, pero siempre por tu propia cuenta- respuestas rápidas, porque de ellas depende tu salvación o tu condena a la exclusión".

De este modo, el discurso de la crisis ("más que la crisis en sí misma que, en realidad, no sabemos muy bien qué es, por muchas teorías que hayan proliferado en torno a ella") captura el sentido del mundo. Según Garcés, es "un discurso que nos impide pensar", porque no puede haber pensamiento cuando tienes que encontrar respuestas a una emergencia codificada bajo la dicotomía de que u obedeces (y, quizás, sólo quizás, así te salves) o te quedas fuera, condenado a vivir en los márgenes del sistema, a ser un ciudadano de segunda al que se le desposee de algunos derechos básicos como la atención sanitaria o el acceso a la educación y la vivienda.

"Para poder pensar, para poder interrumpir el sentido del mundo que hoy toma la forma de una llamada a la obediencia", subrayó Marina Garcés, "tenemos que encontrar el modo de liberarnos de esta obligación a responder (pues, como ya nos advertía Elias Canetti, la respuesta, por si sola, no es nada). Y tenemos que hacerlo de manera que, a partir y a través de este gesto, podamos empezar a construir una posición".

Esta apuesta por intentar "abrirle las costuras al consenso "para poder ir más allá de lo pensable y de lo posible" ha articulado el trabajo que, desde que iniciara su andadura en la Barcelona de principios de los años 2000, ha desarrollado el colectivo Espai en Blanc, propiciando que, en un contexto como el actual, "cuando se hace necesario encontrar herramientas que posibiliten desbordar y atravesar el discurso de la crisis", pongan en marcha un proyecto como el de los pressentiments, pequeñas publicaciones en torno a diferentes temas e inspiradas en las tradicionales hojas de agitación que realizan desde febrero del año 20121.

Santiago López Petit y Marina Garcés durante su intervención en las jornadas 'Sobre capital y territorio III' Santiago López Petit señaló que, tras hacer balance de lo que ha ocurrido en los últimos años y ante la saturación de discursos y teorías "que explican la realidad pero sin atravesarla", han llegado a la conclusión de que el sentido que puede tener hoy un proyecto como el de Espai en Blanc es el de participar activamente en los que ellos llaman el "combate del pensamiento". "Tenemos que plantearnos cómo podemos contribuir a desplegar un pensamiento que esté a la altura de nuestra época", subrayó, "que nos permita desbordar y atravesar una realidad que es profundamente despolitizadora, pues construye una dimensión tras otra para camuflar el conflicto". Para ello, según López Petit, es necesario empezar a concebir/aprehender el pensamiento mismo -la vida misma- como problema. "Incluso, convertirnos nosotros mismos en problema", añadió. "Y eso, qué duda cabe, no resulta fácil".

A juicio del autor de El infinito y la nada. El querer vivir como desafío, las galerías comerciales, "espacios sin horizonte y sin referentes externos en los que siempre te acabas perdiendo", son una metáfora perfecta de la situación en la que nos encontramos. En ellas, todo está previsto -desde el lugar que ocupan las mercancías hasta la música que suena en cada momento o los recorridos que pueden hacer sus usuarios- y es muy difícil establecer una distancia crítica, pues el "afuera" se desvanece y, como mucho, nos queda la sospecha de su existencia. López Petit contó que su obsesión por la potencialidad metafórica de estos espacios homogeneizados y homogeneizadores se ha visto acrecentada porque recientemente ha estado en Montreal y ha descubierto que, debido al frío, en el subsuelo de esta ciudad existe todo un entramado de galerías comerciales subterráneas que están conectadas con los principales edificios de la ciudad, de modo que hay gente que, literalmente, se pasa media vida sin salir a la calle.

A menudo, siguiendo la lógica del pensamiento crítico tradicional, para visualizar y combatir la opresión y desigualdad estructural que genera el capitalismo, se sigue abogando por propiciar un progresivo proceso de concienciación política. Un proceso que inicie un grupo reducido de agentes y que, poco a poco, se vaya extendiendo al resto de la sociedad. Pero en un  momento en el que vivimos en una especie de "cárcel abierta donde, al igual que en las galerías comerciales, el afuera se desvanece", cuando la "realidad y el capitalismo se han hecho uno y la vida se mezcla y confunde con el mercado", la politización debe ser -no le queda otra- mucho más existencial. Es decir, una politización que no apunta a la conciencia, sino al contagio, al cuerpo, a la vivencia en primera persona de un malestar tan difuso como intenso, tan innombrable como acuciante. 

Santiago López Petit y Marina Garcés durante su intervención en las jornadas 'Sobre capital y territorio III' Según López Petit, en un mundo en el que ya no hay afuera, en el que la vida es algo que se gestiona y administra, las ideas han dejando de tener una potencialidad crítica y liberadora. "Ahora", señaló, "como decía un anuncio que había hace unos años en el metro de Barcelona, parece que si tienes una idea, lo mejor (¿lo único?) que puedes hacer con ella es montar una empresa". A juicio del autor de La movilización global. Breve tratado para atacar la realidad, el sentido de este mundo sin afuera es el sentido del único acontecimiento que en él se produce. ¿Y cuál es este acontecimiento?, pues el "desbocamiento del capital". Un desbocamiento que afecta a todas las esferas de la vida de los ciudadanos y que, insistimos, configura el sentido del mundo. "Desde esta perspectiva", ironizó López Petit, "no iba muy desencaminada Esperanza Aguirre cuando declaró que estar hoy contra el capitalismo era como estar contra la ley de Newton".  

La obviedad y la insensatez son las dos caras de la profunda crisis de sentido2 que se produce en un mundo en el que lo único que acontece, aunque se manifieste de formas muy diferentes, es el desbocamiento del capital. Según López Petit, no podemos combatir esta crisis de sentido (y la despotenciación de la crítica que implica) intentando producir otro sentido, "porque en nuestro mundo sin afuera donde la realidad y el capitalismo son la misma cosa", subrayó, "el único sentido posible es el sentido único del mercado. Un sentido que está codificado como obviedad o como insensatez". (...) "De esta crisis de sentido", puntualizó, "sólo nos puede sacar la verdad. O en otras palabras, y sé que lo que voy a decir ahora puede parecer provocador, es la verdad -y no el sentido- lo que puede hacernos libre".  

No se trata de desvelar ninguna verdad oculta ("porque, en realidad, nada está oculto o, quizás, lo está todo, que viene a ser lo mismo"), sino de "ponerse en el lugar de la verdad para agujerear la obviedad que nos impide respirar". Una obviedad que condensa y expresa la frase/consigna "no hay nada que hacer", variante o, más exactamente, extensión lógica de esa otra frase/consigna, "esto es lo que hay", a la que ya aludió Marina Garcés. La primera tarea del pensamiento crítico hoy es desmontar esta frase que, si se analiza en profundidad, nos damos cuenta de que abre una bifurcación: por un lado, significa que no se puede hacer nada ("esto es lo obvio"), pero también que todo está por hacer. Y es en este giro -"no hay nada que hacer porque todo está por hacer"- donde, según López Petit, arrancaría el combate del pensamiento".

"La verdad a la que nosotros apelamos", explicó, "la verdad que nos libera, que nos permite saltar del 'no hay nada que hacer' al 'todo está por hacer', no es propiamente un contenido, ni una consigna. Sería, más bien, un efecto de destruir la obviedad que no nos deja respirar, de abrirla y perforarla para ir más allá de ella". Es una verdad que no puede desligarse de la siguiente circularidad: la impotencia a la que nos condena la obviedad, sólo se puede vencer atravesándola, y para ello es necesario construir una posición; pero para construir una posición, antes hay que habitar una verdad, lo que necesariamente implica empezar a atravesar la impotencia a la que nos condena la obviedad. 

Santiago López Petit señaló que los pressentiments  -última escala, por el momento, de la "travesía" que desde Espai en Blanc han emprendido para intentar generar un pensamiento que desborde y atraviese la realidad- surgen porque llegaron a la conclusión de que, en un contexto en el que la historia, tras el anuncio precipitado de su defunción, ha vuelto a ponerse en marcha ("y lo ha hecho contra nosotros"), la reelaboración en formato digital de las tradicionales hojas de agitación (a las que ya recurrieron las vanguardias históricas) podía tener un gran potencial político y convertirse en un "arma para intervenir en el actual combate del pensamiento".

El primer número que editaron -en el que ya establecieron el modelo de crítica que han seguido después (una crítica que apela al cuerpo, no a la conciencia, y que evita caer en un discurso moralista)- se cierra con la siguiente frase que aparece escrita en negrita y a mayor tamaño que el resto del texto: "cada día siento con más fuerza que mis presentimientos son verdad". Es a partir y a través de esta "verdad habitada", de esta verdad que no se desvela ni se explica sino que se (pre)siente y se intenta compartir/contagiar (de modo que unos la tomarán y harán suya y otros no), desde donde quieren empezar a construir una posición. Y lo hacen con la convicción de que la vida, a diferencia de lo que pensaban los situacionistas, ya no es la solución sino parte del problema, "porque también la vida ha quedado atrapada dentro de la lógica del capital".    

El Pressentiment Nº1 / El Pressentiment Nº3 El Pressentiment Nº1 [abrir] El Pressentiment Nº3 [abrir]

Pero, ¿qué es lo que emerge cuando se vacía el discurso y, en vez de añadir "más pensamiento al pensamiento", más palabras a una realidad saturada de palabras que ya no significan nada, nos limitamos a estar ahí, a habitar esa verdad que se presiente? Según Marina Garcés, varios de sus pressentiments  hablan de esto, por ejemplo, el nº3, en el que aseguran que lo que emerge es el asco, un profundo e intenso asco hacia un mundo en guerra y lleno de ruido que no nos deja respirar.

En números posteriores, conscientes de que no basta con dar visibilidad a ese cuerpo maltrecho que se declara asqueado, también han abordado cuestiones vinculadas con las experiencias de politización más clásicas, como la idea de compromiso (Pressentiment - nº5) o la necesidad de redefinir el activismo político para adaptarlo a un mundo postpolítico (Pressentiment - nº7). En el primero de ellos, titulado "Presiento que comprometerse es dejarse la piel", plantean que ha llegado la hora de "comprometer el compromiso" (un compromiso que ya no es -no puede ser- "un acto soberano de una voluntad libre"), asumiendo que "la vida es un problema común" y que, por tanto, la suerte de los otros es también nuestra suerte.

El Pressentiment Nº5 / El Pressentiment Nº7 El Pressentiment Nº5 [abrir] El Pressentiment Nº7 [abrir]

En el Pressentiment nº7, que publicaron poco antes de que se celebraran las movilizaciones por el primer aniversario del 15M, explican los tres pasos que ellos consideran que se deben dar para tomar/construir una posición (política) en un contexto como el actual, cuando ya no hay horizontes emancipatorios: interrumpir ("el sentido del mundo", "el flujo de palabras que nos ata a la impotencia", "las consignas y gestos mil veces repetidos en los que ya nadie cree"); vaciar/vaciarse, para liberarnos "de las identidades que nos capturan y encierran", para "no tener nada y, por tanto, no temer ya nada"; y articular "las infinitas e imprevisibles politizaciones que se dan hoy en cualquier momento de la existencia cotidiana", concibiendo "la autoorganización no como solución mágica, sino como un conjunto de problemas a resolver".

Ya en la fase final de la charla, Santiago López Petit y Marina Garcés comentaron algunos de los pressentiments  que han realizado en torno a la cuestión de la identidad/identidades, un tema que, en palabras de Garcés, "hay que empezar a afrontar seriamente, pues en los últimos años ha habido un resurgimiento de los discursos identitarios -no sólo bajo la forma del nacionalismo, sino también a través de una reivindicación, más o menos explícita, de otros tipos de identidades e incluso de un refuerzo del apego a la propia identidad personal/individual- que (re)abre y (re)establece viejas y nuevas fronteras, a menudo también en nuestras complicidades más cercanas".

Uno de estos pressentiments  es el nº6 donde, a partir de la utilización y recontextualización de dos imágenes (una publicitaria y otra periodística) en las que aparece un código de barras inscrito en el cuerpo de una mujer, intentan mostrar la creciente importancia que la dimensión mercantil y policial tiene en la configuración de la identidad del sujeto contemporáneo. En la primera de estas imágenes vemos a una mujer joven y atractiva que tiene un código de barras estampado en su frente. "Mucha gente piensa que es un fotomontaje que hemos realizado nosotros", aseguró Marina Garcés, "pero la imagen, aunque parezca sorprendente, no se hizo con una intencionalidad crítica: está extraída de un folleto que editó la Universidad de Barcelona para publicitar un curso de especialización en neuromarketing". La segunda procede de una noticia sobre la desarticulación de una red de prostitución que a las mujeres que explotaba les había tatuado en sus muñecas un código de barra que marcaba el dinero que debían.

El Pressentiment Nº6 / El Pressentiment Nº14 El Pressentiment Nº6 [abrir] El Pressentiment Nº14 [abrir]

También el pressentiment  nº14, titulado !Catalanes¡, un esfuerzo más, se articula en torno al tema de la identidad. López Petit explicó que lo realizaron porque llegaron a la conclusión de que, ante el creciente protagonismo que en los últimos años ha adquirido en Cataluña el discurso nacionalista3, tenían que construir una posición que les permitiera tomar una distancia crítica y huir de las respuestas codificadas. En este pressentiment, inspirado en un panfleto propagandístico de los años treinta del siglo pasado, se exhorta a los catalanes a que, ahora que ya tienen "un líder", una "policía arrogante y despiadada", unos medios de comunicación manipuladores y "un sistema de partidos que garantiza que los corruptos se protejan entre sí", realicen un esfuerzo más y luchen para que su país acceda al selecto club de los Estados-nación y participe de su heroica y sangrienta historia. El pressentiment se cierra con un pequeño texto en el que, parafraseando un poema de Josep Vicenç Foix, se preguntan por qué seguimos teniendo tanto "miedo a estar juntos de otra manera", por qué "nuestros sueños no están a la altura de un mundo que ya es común".

Tras la buena acogida, aunque no exenta de polémica, que tuvo este pressentiment, decidieron poner en marcha el proyecto Catalanes, españoles, o quien sea... ¡un esfuerzo más!  que en la web de Espai en Blanc se describe como una invitación para "escribir juntos todo aquello que no cabe en el nuevo consenso nacional: voces disonantes, vidas discordantes, identidades inclasificables, lenguas no codificables". Marina Garcés explicó que la idea es que la gente les envíe reflexiones y creaciones ("pueden ser textos escritos, pero también imágenes, dibujos...") en torno a las distintas variantes e implicaciones del resurgimiento de los discursos identitarios y/o a la necesidad/posibilidad de generar herramientas (analíticas, expresivas, proyectivas) que nos ayuden a "ir más allá en ese estar juntos de otra manera", a configurar "el mapa de los lugares donde verdaderamente queremos vivir". "Con las contribuciones que recibamos", concluyó Garcés, "vamos a editar un número especial de la revista de Espai en Blanc. Por lo que aprovechamos esta oportunidad para invitaros a participar y colaborar en el proyecto. Un proyecto que nos gustaría mucho abrir hacia el sur"4.

 

 

DOCUMENTACIÓN COMPLEMENTARIA:
Vídeo de la conferencia de Marina Garcés y Santiago López Petit
Audio de la conferencia de Marina Garcés y Santiago López Petit

 

 

 

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1.- Hasta la fecha de elaboración de este resumen, finales de junio de 2013, han aparecido veinticuatro números.   [^]
2.- "Crisis de sentido" que Daniel Blanchard describe como una "crisis de palabras" pues, según este escritor y filósofo francés (que participó en el encuentro  Mayo del 68: el comienzo de una época. Semillas y gérmenes  que organizó UNIA arteypensamiento en noviembre de 2007), carecemos de palabras que nos permitan nombrar y expresar nuestro malestar. Un malestar del que, además, no podemos hablar sin caer en un discurso psicologicista, minimizando o, en todo caso, relativizando, su dimensión política.   [^]
3.- Un discurso que, más allá de sus posibles justificaciones históricas y sociológicas (y de la labor facilitadora que su contraparte -el discurso nacionalista español- le está haciendo), se antepone a todo lo demás y que incluso se ha infiltrado con fuerza dentro de los movimientos activistas por los que sienten más afinidad.   [^]
4.- Hay que aclarar que la convocatoria pública para participar en el proyecto Catalanes, españoles, o quien sea... ¡un esfuerzo más! se cerró el 28 de febrero de 2013, es decir, dos meses y medio después de la celebración de la charla, pero antes de que se terminara de elaborar este texto.   [^]