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Nora Barry: Cinema Online |
Nora Barry parte de la certeza de que existen motivos argumentales que tienen carácter universal pero que, a la vez, adquieren rasgos específicos en los distintos espacios culturales y geográficos en los que se desarrollan. A juicio de Nora Barry, la fluidez, el continuo cambio de flujos informativos que se genera dentro de Internet, lo convierte en un entorno propicio para intentar recuperar y reinventar los temas narrativos universales que comparten casi todas las culturas. Además, Nora Barry cree que el ciberespacio es un escenario idóneo para la experimentación, como demuestra su influencia en otros medios. Así, las grandes cadenas de televisión norteamericanas (como la CNN) han adoptado los esquemas compositivos y de distribución de contenidos de las páginas webs. Cualquiera puede tener un lápiz y escribir. Pero eso, al menos hasta el momento, no ocurre con las herramientas digitales, pues siguen existiendo importantes barreras (sobre todo de carácter económico, aunque también conceptual) que impiden una verdadera democratización de las nuevas tecnologías. Su acceso y uso está reservado a ciertos sectores de la población. Por ello, Nora Barry cree que, tanto por cuestiones económicas como culturales, queda aún muy lejos la vieja utopía de Alexander Astruc sobre un futuro en el que todo el mundo tendría y utilizaría cámaras de cine, del mismo modo que, ya en su época, cualquiera podía usar plumas estilográficas.
En los años 60 y 70, se consolidó una comunidad cinematográfica independiente gracias a la existencia de una extensa red de cine-clubs alternativos con ramificaciones en numerosos rincones del planeta. Según Nora Barry, para que el cine digital independiente alcance una situación parecida, es conveniente que también se difunda en ciertos entornos "físicos" (festivales, organizaciones públicas de proyecciones...) que propicien el contacto y la creación de comunidad, sobre todo en zonas y regiones que disponen de escasos recursos tecnológicos. Desde ese punto de partida, Nora Barry empezó a organizar en el año 2000 Streaming Cinema, uno de los primeros festivales del mundo especializado en la emisión en streaming (en tiempo real) de películas y propuestas audiovisuales digitales. La intención era dar a conocer una serie de proyectos que carecían de distribución y difusión más allá de círculos muy restringidos, ya que, en esa época, el acceso a Internet (sobre todo con conexión de banda ancha) era aún minoritario y el cine digital estaba dando sus primeros pasos. Actualmente, la aceptación del cine online es muchos mayor, incluso algunas películas han entrado en museos y galerías de arte o se han difundido entre audiencias muy amplias. "Esa profunda evolución, precisó Nora Barry, hace que los organizadores de Streaming Cinema nos hayamos planteado la disolución del festival". Durante su intervención en Remezclando la realidad con los narrative media, Nora Barry presentó una de las últimas iniciativas que ha producido y organizado: Story Stream, un proyecto colectivo de cine online en tiempo real que explora las semejanzas y diferencias de un argumento narrativo universal -el héroe clásico que se pone en camino y debe sortear una serie de obstáculos- en distintos contextos culturales. A partir de este planteamiento narrativo básico y reconocible (en el que se basan, entre otras cosas, la Odisea de Ulyses, la mayoría de las novelas de aventuras o cuentos como Caperucita Roja) se realizaron tres breves películas digitales sin diálogos: Fast food (de Fran Ilich, México D.F.), Midwinter ballad (de Jeannette Lambert, Montreal) y Ulyses a la deriva (de Pierre Wayser, París).
En Story Stream, el experimento narrativo (la recreación de un hito argumental universal desde distintos contextos culturales, y su posterior fusión en una nuevo relato) estaba íntimamente ligado a una exploración de las posibilidades y limitaciones de las nuevas tecnologías de la información. En este sentido Nora Barry aseguró que fue un proyecto muy complejo y costoso a nivel tecnológico, pero que permitió explorar la potencialidad de Internet para recuperar y reinterpretar mitos narrativos universales. "No hay que olvidar, advirtió Nora Barry, que la globalización mediática ha provocado que de las más de 800 versiones que existían de La Cenicienta, ahora sólo nos queda la de Disney". Internet, según ella, puede contribuir a la recuperación y re-invención de la pluralidad cultural que tiende a desaparecer con el avance de la globalización capitalista. |