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Inicio arrow Transacciones/Fadaiat. Libertad del conocimiento / libertad de movimiento arrow Militarización, exceso y control en el Estrecho: habitando el conflicto en la frontera sur de Europa y norte de África. [Participantes: Abdelkhalak Hamdouchi, Nieves García Benito y Mario Arias, Nicolás Squiglia, Mercedes Jiménez y Helena Maleno]
Militarización, exceso y control en el Estrecho: habitando el conflicto en la frontera sur de Europa y norte de África. [Participantes: Abdelkhalak Hamdouchi, Nieves García Benito y Mario Arias, Nicolás Squiglia, Mercedes Jiménez y Helena Maleno]

Imagen del encuentro "Transacciones/Fadaiat. Libertad de conocimiento/Libertad de movimiento"Es necesario buscar espacios de encuentro en los que se produzca una convergencia entre trabajadores autóctonos e inmigrantes que permita articular un frente de lucha común. Ese espacio común se puede encontrar en el ámbito laboral, donde las condiciones de trabajadores precarios y migrantes tienen muchas similitudes. Durante la tercera mesa redonda de Transaciones/fadaiat, Abdelkhalak Hamdouchi explicó los objetivos de la asociación Pateras de la Vida y de la Red Dos Orillas; Nieves García Benito y Mario Arias (de la Asociación Pro Derechos Humanos-Campo de Gibraltar) denunciaron que en los últimos años, la situación de los inmigrantes que llegan al Estrecho de Gibraltar, lejos de mejorar, ha empeorado; Nicolás Squiglia subrayó la necesidad de buscar nuevas formas de canalizar la acción política y sindical en un sistema laboral caracterizado por el nomadismo (movilidad geográfica y temporal) y la flexibilidad; y Mercedes Jiménez (del Colectivo Aljaima) analizó el fenómeno de los procesos migratorios de menores marroquíes no acompañados a España.

Abdelkhalak Hamdouchi (Pateras de la Vida y Red Dos Orillas)
En otoño de 1998 se celebró en Cádiz el primer "Encuentro entre las Dos Orillas" que reunió a representantes de asociaciones marroquíes y del sur de Europa con actividad en áreas como los derechos humanos, la inmigración, la lucha contra el paro, las cuestiones de género o la comunicación antagonista. De ese encuentro surgió la Red Dos Orillas cuyo objetivo es lograr una cooperación efectiva entre asociaciones de ambos lados del Estrecho a través del conocimiento de los problemas respectivos, el análisis de posibles vías de solución y la coordinación de actuaciones comunes. En encuentros posteriores (Al Hoceima, Tánger...) se ha ido profundizando en la construcción de esta red descentralizada y horizontal.

"En el marco del primer encuentro de la Red Dos Orillas, recordó Abdelkhalak Hamdouchi durante su intervención en Transacciones/fadaiat, se creó la asociación Pateras de la Vida que trata de informar a los jóvenes marroquíes sobre los peligros que acarrea intentar salir de forma irregular de Marruecos". Desde la certeza de que sólo un profundo cambio social y económico en Marruecos garantiza un futuro más digno a sus ciudadanos, Pateras de la Vida rechaza el fatalismo (alimentado por la inoperancia del gobierno y por las dinámicas económicas globales) de buena parte de los marroquíes que piensan que la inmigración es la única forma que tienen de mejorar su situación.

Abdelkhalak HamdouchiA su vez, Pateras de la Vida cree que luchar contra la inmigración irregular y las mafias sin tratar de comprender (y eliminar) sus causas no tiene ningún sentido. "Si hay emigración en Marruecos y en África, explicó Abdelkhalak Hamdouchi, es porque hay miserias e injusticias. Y mientras no se combatan esas miserias y esas injusticias, seguirá habiendo muertes de 'sin papeles' en el Estrecho y en otras zonas fronterizas del planeta". Para Hamdouchi, militarizar el problema de la inmigración irregular y luchar contra ella con medidas estrictamente policiales no soluciona el problema, pues la gente siempre encontrará alguna manera de sortear los obstáculos legales que le pongan. A su juicio, la única forma de avanzar en la lucha contra la inmigración ilegal es desarrollando políticas comunes de cooperación y co-desarrollo que propicien un auténtico cambio en las estructuras sociales, económicas y políticas de los países en los que se originan los flujos migratorios.

Uno de los primeros proyectos que llevó a cabo Pateras de la Vida fue una campaña de sensibilización en Larache con la que intentaba explicar la situación de los inmigrantes marroquíes en El Ejido y en otros puntos conflictivos de la península ibérica. No hay que olvidar que los medios de comunicación marroquíes suelen ignorar las actividades y opiniones de los movimientos de inmigrantes que se han creado en diversas ciudades españolas (Málaga, Sevilla, Barcelona...) durante la última década.

A lo largo de sus seis años de existencia, Pateras de la Vida -que también ha denunciado la expansión de actitudes racistas y xenófobas en Marruecos contra los subsaharianos- ha realizado varias campañas de sensibilización en las zonas de donde proceden la mayor parte de los inmigrantes irregulares. Según algunas encuestas que ha llevado a cabo en esas regiones, más del 60% de sus habitantes quiere emigrar, y de ese porcentaje, un 16% asegura que no le importaría hacerlo en patera. Además, muchos de los encuestados, desconocen el destino real de gran parte de los inmigrantes marroquíes y sólo se fijan en que algunos regresan de Europa con coches lujosos y se construyen casas enormes y elegantes. "Por ello, señaló Abdelkhalak Hamdouchi, nuestra asociación organiza charlas y encuentros donde intentamos mostrarles las condiciones en las que viven y trabajan la mayor parte de los inmigrantes en los países europeos y les advertimos de los peligros de los viajes en pateras".

Nieves García Benito y Mario Arias (Asociación Pro Derechos Humanos-Campo de Gibraltar)
"Cabreo, angustia, impotencia, desazón..., no encuentro palabras para describir la indignación que siento ante lo que está pasando en el Estrecho de Gibraltar desde 1989", aseguró Nieves García Benito en su intervención en Transacciones/fadaiat. En los últimos años, la situación, lejos de mejorar, ha empeorado y, según García Benito, no parece que ni a corto ni a medio ni a largo plazo vaya a cambiar. El SIVE (Sistema Integral de Vigilancia Electrónica) ha desplazado las rutas migratorias hacia las costas orientales de Andalucía, haciendo más largos (y, por tanto, más peligrosos) los viajes en patera. El Centro de Internamiento de Algeciras (que sufre importantes carencias de equipamiento) es una especie de "cárcel" en la que encierran a gente cuyo único delito ha sido querer mejorar su situación arriesgándose el pellejo en un viaje suicida.

Nieves García Benito"Y después de quince años, subrayó Nieves García Benito, luchando contra el tratamiento sensacionalista que hacen los medios de comunicación sobre el tema de la inmigración, hoy, el El Faro Información, un periódico del Campo de Gibraltar, habla en su portada de una nueva 'avalancha de inmigrantes' para referirse a la llegada de 144 personas a las costas de Tarifa el día 22 de junio". La Europa fortaleza construye muros cada vez más altos para mantener sus privilegios. Muros reales (centro de internamiento), virtuales (SIVE) y simbólicos (concebir la llegada de inmigrantes como una avalancha) que están causando un genocidio silencioso en las aguas del Estrecho de Gibraltar.

Uno de esos muros reales es la Ley de Extranjería española que, entre otras cosas, contempla la posibilidad de multar a aquellos ciudadanos que trasladen o alojen a algún inmigrante bajo la acusación de colaborar con personas que están en situación de ilegalidad. En este sentido, la Asociación Pro-Derechos Humanos (APDH) de Andalucía, además de intentar que los inmigrantes que llegan a las costas gaditanas puedan seguir su camino en busca de una vida más digna, está desarrollando una intensa campaña informativa para que no cunda el miedo entre los habitantes del Campo de Gibraltar que en muchas ocasiones piensan que les van a multar o imputar cargo judiciales si ayudan a personas indocumentadas (como le ocurrió a la tarifeña Francisca Gil en el verano de 1997). "Muchas personas de Tarifa y de otras poblaciones del Campo de Gibraltar, señaló Mario Arias, están dispuestas a ayudar a los inmigrantes, pero temen que eso les perjudique".

En los últimos años, la Asociación Pro-Derechos Humanos (APDH) del Campo de Gibraltar ha colaborado con colectivos de Tánger que trabajan en el área de la inmigración y ha ayudado a los campamentos de subsaharianos que hay en las zonas fronterizas del norte de Marruecos. Durante su intervención en la Iglesia de Santa María del Castillo de Guzmán (Tarifa), Mario Arias recordó una serie de datos paradójicos que, a su juicio, hay que tener en cuenta a la hora de abordar el fenómeno de la inmigración ilegal. Por ejemplo, la presencia de europeos en Marruecos durante la colonización fue ocho veces superior al número de inmigrantes marroquíes que hay actualmente en el "viejo continente". Además, se puede decir que, a día de hoy, los países en vía de desarrollo están sometidos a una especie de neo-colonización económica. Así, en la última década, se han asentado en territorio marroquí numerosas empresas españolas (textiles, de telecomunicaciones...) que se aprovechan de la existencia de mano de obra muy barata. "Por último, subrayó Mario Arias, no debemos olvidar que, en la actualidad, la comunidad española en el extranjero sigue siendo más numerosa que la comunidad de inmigrantes que reside y trabaja en nuestro país".

Nicolás SquigliaNicolás Squiglia (Casa de Iniciativas 1.5)
Es necesario buscar espacios de encuentro en los que se produzca una convergencia entre trabajadores autóctonos e inmigrantes que permita articular un frente de lucha común. Para ello, hay que apostar por una cooperación horizontal y descentralizada que se aleje de las actitudes asistencialistas y compasivas que conciben a los inmigrantes como víctimas (objetos) y no como compañeros de lucha (sujetos políticos). Nicolás Squiglia considera que ese espacio común se puede encontrar en el ámbito laboral, donde las condiciones de trabajadores precarios y migrantes tienen muchas similitudes. "Tanto el trabajo de los precarios como el de los inmigrantes, señaló Nicolás Squiglia, se caracteriza por su extrema movilidad y temporalidad y, en ambos casos, su relación con las instituciones públicas y con las grandes organizaciones sindicales es de extrañamiento".

En el mundo contemporáneo se ha producido un vaciado de la noción de ciudadanía (y de otros conceptos como democracia o tolerancia). En el Estado español, por ejemplo, el hecho de tener papeles no garantiza muchos de los derechos establecidos en la Constitución (vivienda, empleo...). "En bastantes aspectos, señaló Nicolás Squiglia, precarios e inmigrantes tenemos la misma falta de derechos y comprobamos día a día que las viejas fórmulas de organización social, política y sindical no nos sirven".

El actual sistema laboral -caracterizado por el nomadismo (movilidad geográfica y temporal), la flexibilidad o la exigencia de una disponibilidad horaria continua- hace muy difícil consolidar un marco organizativo que posibilite la acumulación y sistematización de la experiencia de lucha. "Esa fragmentación estructural, matizó Squiglia, obliga a buscar nuevas formas de canalizar la acción política y sindical".

En cualquier caso, Nicolás Squiglia cree que algunas movilizaciones recientes, como los encierros protagonizados por inmigrantes en varias ciudades españolas durante los últimos años, han demostrado que hay ciertos objetivos de transformación que se pueden lograr. A su vez, Nicolás Squiglia piensa que otras experiencias como la creación de la Mesa del Temporero en Huelva o la organización de eventos que dan visibilidad a colectivos precarizados (MayDay) están consiguiendo poner en marcha espacios políticos en los que se conectan las luchas de trabajadores inmigrantes y autóctonos. En esta línea se enmarca el proyecto de CGT-A (Confederación General de Trabajadores de Andalucía) de crear una especie de célula sindical nómada que pueda desplazarse puntualmente a escenarios conflictivos (como algunas zonas de la provincia de Huelva durante la campaña de la fresa) y atender a las demandas de colectivos que sufren elevados niveles de movilidad, temporalidad y precariedad.

Por otro lado, las movilizaciones en torno al "Día europeo contra los centros de internamiento y por la libre circulación de personas" (31 de enero) representan, según Nicolás Squiglia, un intento de agrupar a nivel global distintas luchas que se han desarrollado durante los últimos años contra las políticas represivas en materia de inmigración y contra los procesos de militarización de las fronteras. "Desde Casa de Iniciativas 1.5, señaló Nicolás Squiglia, proponemos que los colectivos participantes en Transacciones/fadaiat nos sumemos a esa convocatoria (donde, entre otras cosas, se exige "papeles para todos" y el cierre inmediato de los centros de internamiento de inmigrantes); y que el próximo 31 de enero, organicemos una acción conjunta con reivindicaciones específicas para el territorio geo-político del Estrecho de Gibraltar".

Mercedes Jiménez y Helena Maleno (Colectivo Aljaima)
En Marruecos se ha creado una perversa dinámica de cooperación al desarrollo de la que se aprovechan económicamente numerosas ONGs. La cooperación internacional es un negocio y amplios sectores de la población local la perciben como una herencia (o, más exactamente, una actualización) del colonialismo. El colectivo Aljaima trata de desmarcarse de esa dinámica y desde sus inicios ha apostado por una acción cooperativa abierta y horizontal que busca la participación activa de la sociedad civil marroquí, trata de poner en marcha procesos con vocación de continuidad, cuestiona las políticas meramente asistencialistas y se aleja del clientelismo institucional.

Desde 1996, Mercedes Jiménez (del colectivo Aljaima) está desarrollando un proyecto de investigación y acción en torno al fenómeno de los procesos migratorios de menores marroquíes no acompañados a España. Este fenómeno está poniendo en jaque la política de extranjería del gobierno español, pues genera un conflicto jurídico entre el tratamiento legal previsto para los inmigrantes irregulares (figura sobre la que se aplican medidas muy restrictivas) y el que deberían recibir por su condición de menores de edad (a los que, en virtud de acuerdos internacionales como la Convención de los Derechos del Niño, se debe proteger).

Mercedes JiménezPor otro lado, en torno a este nuevo fenómeno migratorio se ha llevado a cabo una construcción social que se basa en estereotipos tan esquemáticos como peligrosos. Se exageran las cifras del número de inmigrantes menores que hay en España (en total habrá unos 2000 niños y adolescentes) y se extiende la idea de que casi todos ellos proceden de contextos sociales marginales y vinculados al mundo de la delincuencia y de las drogas. Por ejemplo, se les estigmatiza como "niños de la calle", cuando en realidad éstos representan sólo el 15% de los menores que emigran a España. "Los 'niños de la calle', explicó Mercedes Jiménez durante su intervención en Transacciones/fadaiat, suelen estar tan preocupados por su supervivencia diaria que no se plantean estrategias a más largo plazo (como la emigración)". Lo paradójico es que muchos de estos menores, una vez retornados a Marruecos (casi siempre en contra de su voluntad y de la de su familia), terminan convirtiéndose en auténticos "niños de la calle".

En diciembre de 2003 España y Marruecos alcanzaron un acuerdo para agilizar la repatriación de menores. Aljaima, que está analizando las condiciones en las que se llevan a cabo estos procesos de retornos, piensa que con este acuerdo tanto el gobierno español como las administraciones autonómicas (que en esta materia tienen bastantes competencias, aunque hay mucha descoordinación institucional) eluden sus responsabilidades en la integración y normalización social de estos menores. A juicio de Mercedes Jiménez, los retornos de niños y adolescentes no son más que expulsiones disfrazadas que en la mayoría de los casos se están efectuando sin garantías y en contra de la voluntad del menor. "No existen, precisó, medidas de acompañamiento, de integración y de apoyo a la familia que garanticen el bienestar del menor tras el retorno". Y no hay que olvidar que un menor retornado en contra de su voluntad, volverá a intentar cruzar el Estrecho, entrando en un progresivo proceso de ilegalidad y marginación. "El deterioro de esos menores, subrayó Mercedes Jiménez, es responsabilidad directa de Marruecos, pero también de España".

En los últimos años, Europa está imponiendo un proceso de militarización de la frontera de Marruecos, donde recientemente se ha aprobado una Ley de Extranjería -inspirada en las legislaciones sobre esta materia que tienen países como España o Francia- y se ha iniciado la construcción de tres grandes centros de detención para inmigrantes subsaharianos. En 1992, Marruecos y España firmaron un acuerdo de "buena vecindad" que contemplaba la devolución a territorio marroquí de todos los inmigrantes llegados en pateras a las costas españolas (excepto los de aquellos países con los que hubiera un convenio de repatriación) si se comprobaba que la embarcación había salido del país magrebí. Hasta ahora, Marruecos había incumplido sistemáticamente ese acuerdo cuando se trataba de inmigrantes subsaharianos, pero desde enero de 2004 parece que se ha comprometido a aplicarlo. Probablemente, según Helena Maleno, para que no disminuyan las ayudas económicas que le proporcionan los países europeos .

A pesar de su supuesta defensa a ultranza de los derechos humanos, el gobierno español se ha despreocupado completamente de las condiciones en las que se están llevando a cabo esas repatriaciones. "Es decir, aseguró Helena Maleno, se lava las manos y mira para otro lado, dejando que Marruecos haga el trabajo sucio a cambio de dinero". La mayoría de las veces, los inmigrantes subsaharianos repatriados pasan varias semanas en algún "centro de acogida" (que, en realidad, son centros de internamiento) y después son abandonados a su suerte en las fronteras de Mauritania o de Argelia. Hay que tener en cuenta que en todo este asunto la falta de transparencia es absoluta, lo que posibilita un incumplimiento sistemático de las garantías jurídicas que protegen a los inmigrantes. Por ello, Helena Maleno cree que es necesario exigirle al gobierno español que, entre otras cosas, clarifique cuáles son los países con los que ha firmado convenios de repatriación y cuáles son los términos de dichos convenios. "Tenemos que saber, subrayó Helena Maleno, qué es lo que realmente se está haciendo con los inmigrantes subsaharianos interceptados en las costas españolas (andaluzas o canarias)".