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Inicio arrow Transacciones/Fadaiat. Libertad del conocimiento / libertad de movimiento arrow Dispositivos de explotación de la fuerza de trabajo, paro y precariedad en las dos orillas. [Participantes: Agustín Gómez Acosta, Mohamed Mijjoui, Marta Malo de Molina, Javier Toret]
Dispositivos de explotación de la fuerza de trabajo, paro y precariedad en las dos orillas. [Participantes: Agustín Gómez Acosta, Mohamed Mijjoui, Marta Malo de Molina, Javier Toret]

Imagen del encuentro "Transacciones/Fadaiat. Libertad de conocimiento/Libertad de movimiento"En el mundo contemporáneo, la mayor parte del trabajo no depende de una acumulación de horas (jornada laboral fija), no es fruto de una actividad mecánica (producción en cadena), ni se circunscribe a un territorio autónomo y cerrado (la fábrica, la oficina) claramente diferenciado del espacio de ocio. Esta transformación del sistema laboral ha propiciado la emergencia de nuevas figuras productivas, cuyo trabajo está relacionada con la inteligencia y los afectos y se caracteriza por una precariedad estructural (temporalidad, flexibilidad, adaptabilidad continua...). A juicio de Nicolás Squiglia (que presentó y moderó esta segunda mesa de debate), las herramientas y estrategias de los sindicatos tradicionales no sirven para defender los derechos de estas figuras productivas, por lo que habría que inventar fórmulas de acción social que permitan luchar contra los nuevos mecanismos de la explotación laboral.

Agustín Gómez AcostaAgustín Gómez Acosta (CGT Cádiz / Red Dos Orillas)
Aunque admite que se pueden detectar cambios profundos en el sistema laboral, Agustín Gómez Acosta, miembro de CGT Cádiz y de la Red Dos Orillas, piensa que, en realidad, la situación que estamos viviendo no es muy diferente a la que existía a finales del siglo XIX, cuando surgió el movimiento obrero. "Hay muchas similitudes, señaló, entre la emigración del campo a la ciudad que se produjo en aquella época y los actuales flujos migratorios desde las sociedades periféricas a los países ricos". En ambos casos, se crea una situación en la que los trabajadores carecen de derechos laborales básicos (jornada laboral fija, seguros de desempleo...) y viven en un estado de semi-esclavitud (no tienen posibilidad de hacer valer sus derechos, porque a efectos legales, ni siquiera existen).

A nivel general, en la actualidad sigue prevaleciendo una relación vertical y jerárquica entre Capital (el patrón, ya sea de carácter público o privado) y trabajador, exceptuando algunos modelos de subsistencia económica innovadores que aún son muy minoritarios (especialmente entre los inmigrantes). "Por todo esto, subrayó Agustín Gómez Acosta durante su intervención en Transacciones/fadaiat, creo que la actividad de los sindicatos sigue siendo absolutamente necesaria, ya que permite articular una respuesta organizada contra los abusos que continúan cometiendo empresarios y patronos".

No hay que olvidar que la mayor parte de los logros históricos del movimiento obrero sólo fueron posibles gracias a la organización y movilización sindical de los trabajadores, utilizando como principal estrategia de lucha la paralización de la producción (a través de herramientas como la huelga). En cualquier caso, Agustín Gómez Acosta cree que es necesario diferenciar entre sindicatos sumisos al poder (que han suavizado sus demandas para no perder los privilegios adquiridos) y sindicatos independientes que se mantienen al margen del clientelismo institucional.

La globalización neoliberal ha generado una re-formulación sectorial y una creciente precarización de las condiciones laborales (temporalidad, flexibilización de horarios, auto-explotación...). Paradójicamente, mientras para el Capital no existen fronteras (como demuestran las deslocalizaciones de empresas que se están llevando a cabo en los últimos años), sí se impide la movilidad de los trabajadores. En este contexto, la mano de obra inmigrante recala en las profesiones más desregularizadas -la construcción, el servicio doméstico, la hostelería, el comercio o las labores agrícolas- donde trabaja a destajo y sin ningún tipo de garantía laboral.

Para Gómez Acosta, los inmigrantes son, ante todo, trabajadores que sufren una situación de explotación laboral y necesitan de un dispositivo que sea capaz de defender sus derechos desde un punto de vista sindical. A su juicio, hay que evitar la actitud compasiva y paternalista con ellos, pues de esa forma se les niega su condición de sujetos políticos. "La inmigración, advirtió Agustín Gómez Acosta, es un problema de derechos laborales, no una cuestión de diferencias nacionales (el jeque árabe que vive en Marbella no tiene ningún problema por su condición de inmigrante) o de caridad humanitaria (la mera atención asistencial sólo contribuye a mantener la situación de injusticia)". De hecho, los inmigrantes han asumido la labor que antes realizaban trabajadores autóctonos procedentes de las zonas más desfavorecidas de España (especialmente, Andalucía). Trabajadores que han sufrido (y que, en algunos casos, siguen sufriendo) las mismas condiciones de explotación.

Mohamed Mijjoui (Asociación Nacional de Diplomados en Paro de Marruecos)
La Asociación Nacional de Diplomados en Paro de Marruecos fue creada en 1991 por un grupo universitario de izquierdas de Rabat. Desde entonces ha conseguido mantener una importante capacidad de movilización y de lucha (en el año 2002 contaba con 25.000 afiliados), convirtiéndose en una de las organizaciones sociales más emblemáticas de Marruecos. En todo este tiempo, la asociación ha permanecido en una situación de semi-clandestinidad.

Mohamed MijjouiEn la actualidad, carece de infraestructura económica y ni siquiera tiene locales propios. Pero a pesar de todos estos obstáculos, ha logrado conservar su independencia frente a partidos políticos y sindicatos, aunque ha alcanzado acuerdos y colaboraciones puntuales con algunas organizaciones (como la Unión Marroquí del Trabajo). "Los sindicatos marroquíes, aseguró Mohamed Mijjoui (miembro de la Asociación Nacional de Diplomados en Paro de Marruecos), suelen estar vinculados a élites burocráticas o fuerzas políticas oficiales y no están dispuestos a comprometerse activamente en la lucha contra el paro y contra las condiciones -sociales, políticas y económicas- que lo provocan".

Durante su intervención en Transacciones/fadaiat, Mohamed Mijjoui recordó que en el plano laboral existen muchas diferencias entre Marruecos y los países europeos. Mientras en Europa el problema radica fundamentalmente en la precariedad, flexibilidad y temporalidad del trabajo (y se plantean cuestiones como el derecho a una renta básica universal), los diplomados marroquíes se pueden pasar varios años sin encontrar un empleo, ni siquiera precario. "Por ello, precisó Mohamed Mijjoui, se puede decir que nuestra asociación tiene un cierto carácter sindical".

Para este colectivo, la problemática actual del paro en Marruecos (un país que sufre altísimas tasas de desempleo) es fruto de la aplicación de medidas neoliberales propiciadas por el nuevo orden económico global. "En Marruecos, señaló Mohamed Mijjoui, el problema del paro apareció a mediados de la década de los 80 con la re-estructuración que impuso el Fondo Monetario Internacional (FMI)". Por ello, su asociación exige la derogación de la deuda externa y la implantación de un salario mínimo que garantice unas condiciones de vida dignas a quienes lo cobren.

A nivel organizativo, la Asociación Nacional de Diplomados en Paro de Marruecos celebra un congreso cada dos años (el último se llevó a cabo en Tetuán el pasado mes de junio) y se estructura en secciones locales (ahora hay más de 120) que se pueden crear con la firma de 30 miembros. En ciertas ocasiones, ha conseguido negociar (siempre de forma transparente) algunos puestos de trabajos en organismos públicos, siguiendo como criterio para la selección de los candidatos tanto su participación en las actividades del colectivo como su situación familiar.

Es una asociación abierta y con una clara voluntad transformadora que también plantea reivindicaciones específicas para mejorar la situación laboral de las mujeres marroquíes. De hecho, la Asociación Nacional de Diplomados en Paro de Marruecos ha participado activamente en eventos como la Marcha por la Mujer -que se realizó en Rabat en el año 2000- o en distintos actos vinculados a la celebración del 8 de marzo. "En esta asociación, indicó Mohamed Mijjoui, el papel de las mujeres es muy importante: representan el 60% de los afiliados, dándose el caso de que algunas secciones están formadas mayoritariamente por mujeres".

Marta Malo de MolinaMarta Malo de Molina (Precarias a la deriva)
En la fase actual del capitalismo, el trabajo no se circunscribe a una parte concreta de nuestras vidas, no se produce y desarrolla exclusivamente en las fábricas y oficinas. Esta profunda transformación del mercado laboral ha generado la emergencia de nuevas formas de trabajos que se caracterizan por su precariedad estructural: falta de contratos, salarios escasos y variables, total flexibilidad y disponibilidad horaria... Una situación laboral, aún atípica pero cada vez más mayoritaria, que viven especialmente las mujeres: trabajadoras sexuales, asistentas sociales, free-lances precarizadas (diseñadoras, comunicadoras, investigadoras...), limpiadoras, profesoras a tiempo parcial, etc.

El sindicalismo tradicional no sirve para defender los derechos de estas nueva trabajadoras que en muchos casos, además de desarrollar tareas domésticas (como madres y como hijas), se encuentran en condiciones laborales alegales (trabajo negro, prácticas sin remunerar) o funcionan como autónoma. A su vez, cuando trabajan en empresas más convencionales, la temporalidad y la flexibilidad imposibilitan poner en marcha un dispositivo colectivo que centralice sus demandas y reivindicaciones. "Estas nuevas trabajadoras, precisó Marta Malo, no lograrían nada (sólo empeorar su situación ) si recurrieran a las herramientas y estrategias que ofrecen las organizaciones sindicales tradicionales (incluida la huelga)".

Precarias a la deriva comenzó a plantearse estas cuestiones a partir de la huelga general del 20 de junio de 2002 que habían convocado los grandes sindicatos corporativos contra la reforma del desempleo. En ese momento se preguntaron si las acciones y movilizaciones sindicales servían realmente para luchar contra las nuevas formas de explotación que se dan en el mercado laboral contemporáneo que se caracteriza por una organización de la producción fragmentada, deslocalizada y en red. "Fue entonces, recordó Marta Malo, cuando comenzamos a plantearnos la posibilidad de construir otros tipos de huelgas, de re-inventar las estrategias de lucha para adaptarlas a nuestra propia realidad laboral y vital (asumiendo que algunas de las herramientas de los sindicatos tradicionales seguían siendo útiles)".

Desde sus primeros "piquetes-encuestas" en la huelga general del 20J, Precarias a la deriva ha desarrollado un proyecto de investigación-acción cuyo objetivo es "producir una cartografía del trabajo precarizado de las mujeres y descubrir nuevas formas de organización, rebeldía y resistencia". En ese proceso de investigación-acción han llegado a algunas conclusiones muy llamativas. Por ejemplo, que la precariedad no es sólo un estado provisional (una posición laboral y vital concreta), sino, sobre todo, una incertidumbre generalizada que afecta a la inmensa mayoría de la población, ya sea de forma patente o latente (como una amenaza). En este sentido, Precarias a la deriva coincide con Sira del Río y Amaia Pérez Orozco que definen la precariedad como el "conjunto de condiciones -materiales y simbólicas- que provocan una incertidumbre acerca del acceso sostenido a los recursos esenciales para el pleno desarrollo de la vida de un sujeto".

"Hay que tener en cuenta, subrayó Marta Malo de Molina, que la precariedad no es un fenómeno nuevo (históricamente, gran parte del trabajo femenino ha sido precario); lo novedoso es que, hoy día, se está extendiendo a casi todos los sectores profesionales y ámbitos sociales (incluso se podría decir que afecta a la sociedad en su conjunto)". Por ello, Marta Malo piensa que el territorio de lucha de las trabajadoras precarias no puede circunscribirse exclusivamente al espacio laboral (pues la precariedad no se restringe al mundo del trabajo), sino que debe abrirse a "todo el espacio metropolitano que cada día atravesamos en busca de empleo, vestimenta, ocio o identidad".

En la actualidad, Precarias a la deriva encuentra tres fórmulas fundamentales de rebeldía y resistencia que logran interferir, aunque sólo sea parcialmente, en el orden biopolítico del Capital. En los trabajos repetitivos -cualificados o no- como el telepizza o el telemarketing, la forma de resistencia más generalizada es el absentismo que se suele realizar de manera improvisada y sin calcular las consecuencias. En empleos donde hay una dimensión vocacional -diseño gráfico, música, comunicación...- (en los que los trabajadores están dispuestos aceptar condiciones laborales abusivas), la resistencia suele materializarse a través de una crítica feroz y radical a la forma en que se estructura y organiza el trabajo (y, por extensión, a todo el sistema laboral). Finalmente, en los empleos que ni siquiera se consideran como tales (servicio doméstico, prostitución...), la principal forma de articular la rebeldía es reivindicando su visibilidad, su reconocimiento social.

"Desde Precarias a la deriva, indicó Marta Malo en la fase final de su intervención en Transacciones/fadaiat, optamos por encontrar alianzas transversales entre estos tres tipos de resistencias. Alianzas que nos permitan escapar de la fragmentación neoliberal que nos separa, debilita y convierte en víctimas del miedo, de la explotación y del egoísmo del sálvese quién pueda".

Javier Toret (Casa de iniciativas 1.5 y Entránsito -Investigación y acción del precariado)
En la sociedad de la información, la producción de riquezas deriva fundamentalmente de la gestión del saber y del conocimiento y gran parte del trabajo es inmaterial (está ligado a la inteligencia y a los afectos). Las viejas formas organizativas del movimiento obrero (grandes sindicatos, partidos políticos,..) no ofrecen una alternativa viable y efectiva a los nuevos mecanismos de control y dominio (tan influyentes como sutiles) que pone en marcha el biopoder capitalista, por lo que, a juicio de Javier Toret, es necesario buscar fórmulas de acción social que nos permitan articular estrategias de resistencia que se adapten al nuevo contexto simbólico, económico, laboral, político y tecnológico.

Javier ToretVinculado al Centro Social Casa de Iniciativas 1.5 y al nodo malagueño de Indymedia Estrecho, Entránsito es un proyecto de investigación y acción que, a nivel general, pretende analizar las relaciones que se establecen entre Capital y trabajo en el mundo contemporáneo y, a nivel específico, realizar una cartografía crítica de las nuevas figuras productivas en el territorio geopolítico del Estrecho de Gibraltar. Desde la certeza de que la noción de trabajo ha cambiado irreversiblemente, Entránsito trata de explorar las nuevas dinámicas de explotación laboral que afectan tanto los trabajadores migrantes (sometidos a la invisibilidad) como al nuevo y creciente precariado y cognitariado (trabajadores de las redes de producción inmaterial) de las sociedades postfordistas.

A pesar de su fragilidad e invisibilidad, estas tres figuras productivas -inmigrantes, precarios y trabajadores intelectuales- tienen capacidad de generar conflictos que ponen en tensión la relación Capital-Trabajo. "Es el caso, afirmó Javier Toret, de los encierros protagonizados por inmigrantes en varias ciudades españolas durantes los últimos años, donde mostraron su rechazo a las dinámicas de invisibilidad y explotación que les envuelven cotidianamente". También precarios y productores inmateriales han encontrado fórmulas para articular su resistencia: los primeros pueden abandonar sus puestos de trabajo sin dar explicaciones (con esa decisión pierden muy poco dinero y ganan mucha dignidad); los segundos tienen una gran capacidad de generar autoempleos y de conseguir medios de subsistencias autónomos.

Con la intención de potenciar la emergencia de nuevas formas de lucha y de organización en el Estrecho, Casa de Iniciativas 1.5 quiere organizar en Málaga el próximo 1 de mayo (2005) un MayDay Madiaq que dé visibilidad en nuestro territorio a estas nuevas figuras productivas. "La MayDay Parade, recordó Javier Toret, es una fiesta multitudinaria del nuevo precariado global que se realiza en Milán el primero de mayo ("Día del trabajo") desde hace cuatro años (y que en el 2004 también se ha celebrado en Barcelona)". Su objetivo es recuperar el sentido combativo de la celebración del primero de mayo del movimiento obrero histórico. Para ello, frente a la rigidez y el estancamiento ritualizado que caracteriza las manifestaciones que convocan ese día los sindicatos tradicionales, propone una re-apropiación del espacio público de la ciudad a través de una heterogeneidad y una pluralidad de acciones políticas inspiradas en las intervenciones de ecologismo urbano anticapitalista de Reclaim the streets y en las "parades" de los movimientos de liberación sexual.