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Ser musulmán en Europa hoy en día tras los atentados del 11 de marzo, Tariq Ramadan |
En cualquier caso, no se debe olvidar que hay diferentes formas de vivir y de entender la fe islámica. En este sentido, algunos sociólogos como Edward Said aseguran que hay varios "Islames" y, en la misma línea, Tariq Ramadan habla de la existencia de culturas islámicas distintas. A su juicio, existen una serie de elementos y principios comunes en todos esos islames o culturas islámicas (comparten el mismo corpus esotérico), pero sus revestimientos, sus formas de enfrentarse a cuestiones históricas y sociales concretas (su adaptación al entorno) son muy diversas. "De este modo, ejemplificó Tariq Ramadan, en todos los islames se reza de la misma manera, aunque se entienden las relaciones interpersonales desde ópticas muy diferentes". Es decir, el Islam no es monolítico ni inamovible, sino que partiendo de unos principios morales comunes se manifiesta y desarrolla de forma distinta en función del contexto territorial y cultural en el que se integra. Esto explica que históricamente se hayan constituido comunidades musulmanas en culturas muy diferentes y que, a día de hoy, se pueda hablar tanto de un Islam indio como de un Islam nigeriano. "Sin embargo, advirtió Tariq Ramadan, parece que hay ciertos recelos a hablar de un Islam europeo que no sería otra cosa que la posibilidad de vivir practicando los principios y ritos musulmanes, pero entendiendo el mundo desde una perspectiva cultural occidental".
A diferencia de las corrientes conservadores y tradicionalistas, que piensan que los musulmanes europeos tienen que mantenerse completamente al margen de la cultura occidental para no caer en la tentación del laicismo, el islamismo reformista cree que se debe apostar por una integración social y cultural que no implique renunciar a la identidad, la fe y las costumbres islámicas. En ese sentido Tariq Ramadan hizo referencia a un proyecto que hay en Estados Unidos de crear un organismo que analice la posible adaptación de fórmulas jurídicas islámicas como las Fatwas -propuestas de resoluciones judiciales, dictadas por un experto, en las que se aplican preceptos de la sharia (la ley islámica)- a los marcos normativos de los distintos países occidentales. A su juicio, esa iniciativa puede ser muy positiva porque ayuda a institucionalizar y normalizar la presencia islámica en Occidente. Una de las cuestiones específicas que se plantean los musulmanes europeos es cómo debe formalizarse en un contexto laico su compromiso con la fe islámica. "Esto es, precisó Tariq Ramadan, ¿deben hacer proselitismo entre sus conciudadanos o limitarse a practicar el Islam de forma discreta y eludir el contacto con un entorno que, en principio, le es hostil?". Para Tariq Ramadan, profesor de Filosofía en el Colegio de Ginebra, desde una visión reformista, lo importante es conseguir que los musulmanes puedan conciliar una vida normal en Europa con el cumplimiento de los principios y valores islámicos, haciendo visible su fe (o, al menos, no ocultándola), pero respetando en todo momento las opciones religiosas de los demás. "En cualquier caso, indicó Tariq Ramadan, es necesario superar el pensamiento binario que establece una frontera rígida entre un 'nosotros' y un 'ellos' (Europa vs los países árabes, Cristianismo vs Islam...); una separación que cobra fuerza en situaciones de crisis y que sólo contribuye al enfrentamiento y a la exclusión". Hay que tener en cuenta que la identidad de una persona no se puede reducir a su adscripción religiosa, pues en su configuración intervienen numerosos factores (sociales, laborales, económicos, políticos, personales...). Desde el punto de vista del derecho internacional, a fecha de hoy, la pertenencia religiosa no se considera un factor determinante en la definición de ciudadanía aunque, paradójicamente, muchos defensores del laicismo recurren con frecuencia a ella para identificar (y, en cierta medida, desacreditar) a las personas que, entre otras cosas, practican el Islam. "De hecho, subrayó Tariq Ramadan, los hombres y mujeres de origen árabe que han nacido o viven en Europa suelen ser prejuzgados continuamente por su supuesta vinculación al Islam, a veces, en contra de sus propias creencias".
"Pero no hay que confundir, advirtió Tariq Ramadan, este asunto de la construcción de una identidad musulmana europea con el fenómeno de la inmigración, pues son dos problemáticas distintas". En este sentido, Ramadan criticó la tendencia que existe en Europa a islamizar todos los problemas relacionados con la inmigración, obviando (o minimizando) otros factores fundamentales como el económico o el laboral. Según Tariq Ramadan, tras el 11-S los musulmanes están sometidos a un control mucho más estricto y severo que cualquier otro ciudadano del mundo, sobre todo en EE.UU y en Europa. En España, por ejemplo, el Ministro de Interior del nuevo ejecutivo socialista, José Antonio Alonso, propuso recientemente controlar los sermones de los imanes en las mezquitas, una medida que, a juicio de Ramadan, nunca se le habría ocurrido proponer para iglesias y sinagogas. Para evitar esa dinámica de enfrentamiento entre el mundo árabe-islámico y las sociedades occidentales, Tariq Ramadan cree que hace falta realizar un trabajo teórico y práctico que resalte los valores comunes (los principios de solidaridad y justicia, por ejemplo, que comparten cristianismo, judaísmo, islamismo, laicismo...) y que rompa con las relaciones binarias y jerárquicas (dominantes vs dominados, verdugos vs víctimas) para trabajar de forma conjunta y horizontal (de igual a igual). "Y ese trabajo en común, aseguró Tariq Ramadan en la fase final de su intervención en Representaciones árabes contemporáneas. Discursos críticos y pensamiento político, no implica eludir un compromiso y un posicionamiento firme respecto a determinados temas como el conflicto entre Israel y Palestina; porque criticar directamente al Estado de Israel, no es hacer antisemitismo, igual que denunciar los abusos del gobierno de Arabia Saudí no implica ser islamófobo". |