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Introducción general

Imagen del seminario "Representaciones árabes contemporáneas. La ecuación iraquí"El objetivo de Representaciones árabes contemporáneas es identificar dinámicas de producción de pensamiento crítico en los países árabes y ayudar a que se consoliden, desarrollen y puedan funcionar de forma plenamente autónoma. Es decir, desde este proyecto se pretenden crear redes de colaboración internacionales e interdisciplinares que trabajen a largo plazo para posibilitar la circulación de obras, ideas y propuestas discursivas críticas, tanto en el interior de las propias zonas de invención (los países árabes) como a nivel internacional. La elección del concepto de representación para el título de este proyecto no es arbitraria. A juicio de Catherine David, hablar de "representaciones árabes contemporáneas" es mucho más adecuado que hacerlo de "arte árabe contemporáneo", ya que la primera expresión da cabida a una gama más amplia y variada de discursos y manifestaciones expresivas divergentes.

El "arte contemporáneo" -y todo los sustantivos y adjetivos que suelen aparecer junto a el: vanguardia, moderno, mercado, trasgresor, museo...- es un concepto, profundamente connotado, que responde a una interpretación occidental del progreso (concebido como evolución lineal de la historia) según la cual habría unas sociedades superiores (más desarrolladas y complejas) que otras. Por el contrario, la idea de "representación contemporánea" -que puede ser textual, visual, ideológica o imaginaria- es mucho más abierta y flexible, y nos permite adentrarnos con menos limitaciones analíticas en la genealogía de las producciones de cultura crítica que se están llevando a cabo actualmente en los países árabes.

Hasta el momento, Representaciones árabes contemporáneas se ha centrado en tres contextos urbanos y/o geo-políticos concretos: Beirut (donde, según Catherine David, se experimenta de forma muy paradigmática la complejidad contemporánea), El Cairo (que tiene más conciencia que el resto de Oriente Medio de su relación con una tradición geográfica, social e histórica específica) y el Irak post-Sadam Hussein (un país que vive una situación extremadamente convulsa y complicada, no sólo desde un punto de vista político, sino también cultural y social).

Centrándose en este último contexto, el seminario Representaciones árabes contemporáneas. La ecuación iraquí -que se celebró en la sede de La Cartuja de la Universidad Internacional de Andalucía entre el 14 y el 17 de noviembre de 2005- ha prestado atención a las producciones, ideas y conflictos que han dejado su impronta en la cultura iraquí de la última mitad del siglo XX y primeros años del siglo XXI. Una cultura marcada tanto por la constitución de una diáspora tras diversas oleadas de exilio, como por la supervivencia de ciertos focos y espacios de creatividad en el interior del país.

Gema Martín Muñoz y Catherine DavidPara tratar de evitar la excesiva simplificación y tendenciosidad que suele desprenderse de las imágenes e informaciones que llegan a Occidente sobre la realidad -cultural, política, social, étnica...- y la historia reciente de Irak, este seminario, que fue co-producido por el KW Institute for Contemporary ART de Berlín, contó con la participación de varios representantes activos de la cultura iraquí contemporánea: el periodista e investigador Käis Jewad Alazawi, el novelista y ensayista Ali Bader y el cineasta Samir. A su vez, se invitó a dos estudiosos extranjeros que han analizado con rigurosidad y sin prejuicios culturalistas los procesos políticos y de cambio social que han experimentado los países árabes y musulmanes durante las últimas décadas: Pierre Jean Luizard, historiador del Islam contemporáneo y miembro del Groupe de Sociologie des Religions et de la Laïcité de París; y Gema Martín Muñoz, profesora de Sociología del Mundo Árabe e Islámico en la Universidad Autónoma de Madrid y autora de libros como El Estado Árabe. Crisis de legitimidad y contestación islamista o Irak: un fracaso de Occidente (1920-2003).

En el marco de Representaciones árabes contemporáneas. La ecuación iraquí también se presentó la película Forget Baghdad (escrita y dirigida por Samir) que narra la historia de varios judíos iraquíes vinculados al partido comunista que tuvieron que emigrar a Israel en 1950. Galardonada con el Premio del Jurado en la edición de 2002 del Festival de Locarno, la cinta recoge el testimonio de estos cuatro "exiliados permanentes" -judíos en Bagdad y árabes en Israel- que rememoran con nostalgia los tiempos de su infancia en la capital iraquí (cuando era posible una convivencia, más o menos pacífica, entre árabes y judíos), así como sus años de militancia comunista en Irak (incluyendo su participación en manifestaciones y acciones contra las autoridades coloniales británicas). Ilustrando muchas de las reflexiones de los entrevistados con imágenes de archivos (algunas de ellas extraídas de películas israelíes de la época como Sallah o Fatma), el filme aborda, entre otras cosas, los motivos que en 1950 provocaron la huida masiva de los judíos iraquíes (hubo una serie de explosiones en sinagogas de Bagdad que algunas fuentes atribuyen al Mossad), los procesos de aculturación que sufrieron los "mizrahi" (judíos orientales o sefardíes) tras llegar a Israel o los clichés con los que el cine ha representado tanto a los árabes como a los judíos.

Cartel de la película "Route 181, fragments d'un voyage en Palestina-Israël"El programa del seminario Representaciones árabes contemporáneas. La ecuación iraquí se complementó con la proyección de Route 181, fragments d'un voyage en Palestina-Israël, un extenso documental con estructura de road movie en el que se realiza un recorrido por la línea de demarcación establecida en 1947 por la resolución 181 de Naciones Unidas que preveía la partición de Palestina en dos estados. Para rodar esta película, Michel Khleifi (Nazaret, 1950) y Eyal Sivan (Haifa, 1964) no buscaron interlocutores oficiales ni organizaron entrevistas de antemano, sólo se hicieron con los permisos de rodaje y los salvoconductos que necesitaban para poder moverse por la zona sin demasiadas trabas burocráticas. El filme es el resultado de sus encuentros casuales con decenas de ciudadanos anónimos -árabes e israelíes, judíos de origen sefardí y judíos de origen askenazi, jóvenes y viejos, civiles y militares- que les hablan de sus vidas (de sus recuerdos y de sus planes de futuro) y les cuentan su visión personal del conflicto.

"Cada uno de estos personajes", se señala en la hoja promocional de la película, "tiene su propia manera de evocar las fronteras que les separan de sus vecinos: asfalto, cinismo, alambradas, humor, indiferencia, desconfianza, agresión... Las fronteras se construyeron en las colinas y en los valles, en las montañas y en los llanos, pero sobre todo en las mentes de ambos pueblos, en el inconsciente colectivo de ambas sociedades". Khleifi (palestino) y Sivan (israelí) describen este recorrido fílmico por la ficticia ruta 181 como un reto documental y una aventura humana que les ha permitido "oír con los oídos del otro", acercarse a quienes el discurso oficial describe como sus "potenciales enemigos", gente separada por el miedo y en cuyo nombre se hace la guerra desde hace más de cincuenta y cinco años. Todo ello desde la convicción de que la dramática situación actual de Oriente Medio no es una maldición divina, sino el fruto de una construcción ideológica-patológica fabricada por los hombres (y, por tanto, susceptible de ser reconducida por medios humanos). "Deseamos", subrayan Khleifi y Sivan en la nota promocional, "construir un acto fílmico que se resista a la idea de que lo único que pueden hacer juntos israelíes y palestinos es la guerra".