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SEGUNDA SESIÓN. Carta, De 11 a 21, Índex y Radar

Seminario-encuentro 'Publicaciones (no solo) de arte: usos culturales, sociales y políticos' En los últimos dos años hemos asistido en el Estado español a un fenómeno bastante particular: varios museos y centros de arte han decidido editar sus propias revistas impresas, algo que no ha ocurrido en ningún otro país de nuestro entorno. Los motivos por los que lo han hecho han sido múltiples y variados, desde el apoyo a la labor de difusión y estudio del arte contemporáneo que desarrollan en sus programaciones hasta el intento de abrir nuevas vías de diálogo con el contexto social en el que se insertan, pasando por razones de índole económica (ya que en ciertos casos, estas publicaciones vienen a sustituir la edición de catálogos).

En la segunda sesión del seminario-encuentro Publicaciones (no solo) de arte: usos culturales, sociales y políticos  se presentaron cuatro de estas revistas: Carta  (Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía-MNCRS), cuyo nombre alude a su vocación impresa y a su formato intencionadamente anacrónico; De 11 a 21  (Centro Andaluz de Arte Contemporáneo-CAAC), publicación de carácter cuatrimestral que responde al nuevo planteamiento de la programación de este centro, estructurada en sesiones monográficas en torno a las cuales se articulan todas las actividades; Índex  (Museu d'Art Contemporani de Barcelona-MACBA), que se publica dos veces al año (en primavera y otoño) y está bajo licencia creative commons; y Radar  (Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León-MUSAC), revista semestral que en cada número tiene un tema monográfico y que se edita en castellano e inglés.

Jesús Carrilo (Carta-MNCARS) Para hablar de la revista Carta se invitó a Jesús Carrillo, profesor titular de Historia y Teoría del Arte de la Universidad de Madrid, que actualmente es Jefe del Departamento de Programas Culturales del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Carrillo recordó que desde finales de la década de los setenta, en España ha habido una gran presencia de lo institucional en el ámbito del arte y la cultura contemporánea ("no en vano", subrayó, "el arte y la cultura contemporánea se han llegado a identificar como el arte y la cultura del nuevo régimen democrático"), un dato que se debe tener en cuenta a la hora de analizar el hecho de que en los dos últimos años hayan aparecido casi de forma simultánea varias revistas editadas por museos y centros de arte.

En este proceso de "institucionalización" ha jugado un papel fundamental el Museo Reina Sofía que en los años ochenta y noventa del siglo pasado fue el modelo que se utilizó como referencia para crear otras instituciones artísticas contemporáneas por distintos puntos del territorio nacional. Incluso se llegó a realizar una obra de arte postal en la que, junto a la leyenda "saltando de museo de arte en museo de arte sin tocar el suelo", se podía ver a un muñeco brincando entre logotipos del MNCARS que estaban diseminados por distintos puntos de la geografía española. Sin embargo, en la década de los 2000 el Reina Sofía fue experimentando una lenta y paulatina decadencia, debido tanto a sus propias inercias organizativas como al empuje de otras instituciones que podrían considerarse como sus "descendientes" y que empezaron a cobrar un creciente protagonismo en la articulación de la escena artística de nuestro país.

Según Jesús Carrillo, con la llegada a la dirección del museo de Manuel Borja-Villel se inicia un proceso de redefinición orgánica de esta institución. Una redefinición, no exenta de contradicciones y ambivalencias, que ha afectado tanto a sus estructuras internas y a sus lógicas de funcionamiento como a sus estrategias discursivas o a sus relaciones con otros agentes culturales y sociales. "La revista Carta", indicó Carrillo, "está estrechamente ligada a este proyecto de reconstrucción y reconstitución estructural del Museo Reina Sofía".

Hay que tener en cuenta que un elemento clave en este proceso de redefinición orgánica ha sido la puesta en marcha del Departamento de Actividades Públicas -que actualmente se concibe como la tercera 'pata' del museo1-, cuyo objetivo es generar dinámicas y estrategias que permitan desarrollar nuevas formas de interpelar y de relacionarse con el público, yendo más allá de la visita típica del turista y posibilitando que la institución sea más permeable a interferencias externas. No se debe olvidar que con casi 90.000 metros cuadrados de superficie expositiva y más de tres millones de visitantes anuales, para el Reina Sofía es muy difícil establecer una relación directa con quienes le visitan, como quizás sí puedan hacer otras instituciones más pequeñas.

Carta, que busca una interpelación que no esté condicionada por la espacialidad y la temporalidad, ha sido una de las herramientas que se han ideado para generar esa interacción aunque, según Carrillo, la revista no debe verse únicamente como un "intento de rellenar una carencia o de complementar algo que el ámbito expositivo no es capaz de proporcionar", pues también es el vehículo de expresión de actividades, debates, proyectos y modos de producción cultural que se desarrollan con la participación del museo, "siendo a veces este su organizador principal, otras su instigador y en algunos casos un mero colaborador o cómplice". Con este propósito surgen también otras iniciativas del MNCARS, como por ejemplo RRS, la radio web del Museo Reina Sofía que quiere "ampliar la producción cultural desde las disrupciones al régimen de lo visual" y que cuenta con cuatro canales, "dedicados a la exposición, a la colección, al trabajo en red y a la exploración sonora".

A juicio de Jesús Carrillo, la reestructuración del Museo Reina Sofía viene forzada por las transformaciones que se están produciendo en el ámbito artístico y cultural y que hacen que peligre la continuidad de las "viejas" instituciones culturales, tanto por los recortes presupuestarios y el progresivo desmantelamiento de lo público que promueven las políticas neoliberales, como por la emergencia de sujetos -individuales y colectivos- que ya no las necesitan (ni siquiera como contrapunto o como enemigo a batir) para empoderarse, para lograr legitimidad como productores y consumidores de cultura. Es decir, el proceso de redefinición y transformación orgánica en el que se ha embarcado el Reina Sofía -y que Carrillo espera que no tenga un carácter "gatopardesco" (que todo cambie para que nada cambie)- está ligado a un proceso de transformación general que está experimentando el campo de la cultura. Un campo inmerso en una profunda crisis, especialmente en el Estado español donde en los últimos años muchos proyectos editoriales que posibilitaban un cierto agenciamiento cultural se han visto "descapitalizados" o se han convertido en instrumentos narcisistas y/o corporativistas cada vez más despegados de los debates sociales.

Portada del nº1 de la revista 'Carta' (MNCARS) Jesús Carrillo explicó que en Carta hay un "estratégico distanciamiento de lo contemporáneo". De hecho, la revista tiene una dimensión intencionadamente anacrónica -algo que queda patente tanto en su materialidad como en su propio nombre- y trata de propiciar un continuo proceso de confrontación e intersección entre pasado, presente y futuro, proponiendo una "desestabilización" de la noción de actualidad y un entrecruzamiento de diferentes temas y niveles discursivos y narrativos. Además, Carta intenta ser una revista coral, donde tengan cabida múltiples voces -a veces, incómodas para el museo- y se visibilice el carácter "palimpséstico" del trabajo que desde 2008 está llevando a cabo esta institución. Como señalan en su web, "Carta es un peldaño más del dispositivo crítico y autocrítico que pretende ser el Museo Reina Sofía (...) y su aportación reside en su misma capacidad de producir apertura, debate y reflexión".

En un primer momento, la idea era hacer una especie de fanzine, algo que fuera fácil, rápido y económico de producir y de distribuir, pero con la llegada de María Luisa Blanco (que fue redactora jefe del suplemento cultural Babelia) al Departamento de Publicaciones del Museo Reina Sofía, el proyecto cambió completamente y aunque Jesús Carrillo reconoce que al principio tuvo serias dudas sobre el formato que finalmente se eligió, ahora se siente muy ilusionado con la revista. "De hecho", subrayó, "es uno de los proyectos al que más tiempo y esfuerzo le dedicó".

Carta, que se autodefine como "una revista de pensamiento y debate", ha sacado hasta la fecha dos números. En el primero de ellos, su sección principal, a la que denominan "Portada", se articuló en torno a la exposición Principio Potosí. ¿Cómo podemos cantar el canto del Señor en tierra ajena?, comisariada por Alice Creischer, Max Jorge Hinderer y Andreas Siekmann; mientras que en el segundo tomó como punto de partida la muestra Atlas ¿Cómo llevar el mundo a cuestas?, comisariada por Georges Didi-Huberman. "Pero en ambos casos", precisó Carrillo, "dimos cabida a reflexiones y discursos que complementaban, matizaban e incluso llegaban a cuestionar el relato expositivo". Por ejemplo, en el número dedicado a Principio Potosí  colaboraron autores que, por diversas razones, habían sido bastante críticos con este proyecto, como la socióloga boliviana Silvia Rivera Cusicanqui (que llegó a formar parte del equipo de curadores de Principio Potosí ) o el historiador y teórico cultural Alberto Moreiras.

Quizás, la sección más significativa de Carta sea "Redes" ("nombre que conservamos porque no hemos encontrado ninguno mejor") que tiene que ver con uno de los principales objetivos que se ha marcado el Reina Sofía en su nueva etapa: abrir diferentes vías de diálogo y negociación con agentes sociales que desde una posición crítica y autónoma están reflexionando sobre las condiciones contemporáneas de producción e intermediación cultural y ensayando nuevas formas de sociabilidad pública. "En la sección Redes", explicó Jesús Carrillo, "el sujeto enunciador no es el museo, sino aquellos 'otros' con los que hemos empezado a trabajar y que en muchas casos impugnan la legitimidad y la autoridad de las instituciones culturales existentes". Así, en el primer número de la revista la sección fue coordinada por la Red Conceptualismos del Sur ("una plataforma internacional de trabajo, pensamiento y toma de posición colectiva" que aboga por "intervenir políticamente en los procesos de neutralización del potencial crítico de un conjunto de prácticas conceptuales que tienen lugar en América Latina desde de la década de los sesenta"), mientras que en el segundo se dejó en manos de la Universidad Nómada y de la Casa Invisible de Málaga que, junto a diversos colectivos y entidades del Estado español (entre ellas, el Museo Reina Sofía), están promoviendo un debate amplio y complejo sobre la necesidad (y la posibilidad) de construir "otra institucionalidad cultural".

La revista también incluye un texto editorial (que escribe y firma el director del museo, aunque en su supervisión participan los demás miembros del equipo) y una sección llamada "Portfolio" que se concibe como un espacio de intervención artística y en la que, por el momento, han colaborado Efrén Álvarez y Horacio Zabala (Nº1) y Rogelio López Cuenca y Daniel García Andújar (Nº2). "Carta es una revista híbrida y equívoca", señaló Jesús Carrillo en la fase final de su presentación, "que por su formato podría parecer un magazine cultural (es decir, algo ideal para leer en el autobús), pero en la que se abordan temas espinosos y cuestiones de una gran densidad y complejidad. Se trata, en cualquier caso, de un proyecto incipiente (por lo que aún tiene que seguir perfilando su estructura y su política editorial) y que no puede desligarse de la figura de María Luisa Blanco, a la que se puede considerar como la 'madre' de Carta. Una madre que, además, ha tenido la inteligencia de dejar que su 'hija' se pervierta, pues la revista es, en muchos aspectos, muy diferente a lo que ella había previsto".


Luisa López (De 11 a 21-CAAC) Luisa López Moreno, Jefa del Servicio de Actividades y Difusión del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC), presentó la revista de De 11 a 21, una publicación que "pretende incidir en la producción de pensamiento crítico y en la generación de conocimiento, estableciendo vínculos que permitan una mayor cercanía con las audiencias". Su título hace alusión al horario del CAAC, "un centro de formato medio", recordó Luisa López, "que tiene unas 150.000 visitas anuales (frente a las más de tres millones del Museo Reina Sofía) y que en la actual situación de crisis económica -que está siendo especialmente demoledora en el ámbito cultural- debe hacer muchos esfuerzos para poder sobrevivir".

De periodicidad cuatrimestral y diseño sencillo, la revista se edita en inglés y en castellano y por el momento cuenta con una tirada de 1.000 ejemplares. Se publica en blanco y negro (aunque suele incluir algunas páginas en color) y tiene un formato tipo libro, de 24 x 19 centímetros. Está realizada por el propio personal del centro, con algunas colaboraciones externas, y la idea es que su extensión esté siempre en torno a las 120 ó 130 páginas y que cada número posea características formales y visuales específicas (características que, de algún modo, se adapten a los contenidos que se abordan).

De 11 a 21 tiene un precio simbólico de tres euros. Se distribuye gratuitamente cuando se adquiere la entrada completa para visitar el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (también se puede consultar y descargar de forma gratuita a través de la web del CAAC) y se está enviando a numerosas entidades e instituciones, tanto nacionales como internacionales. Da cuenta de la actualidad expositiva del CAAC y, en cierta medida, ha reemplazado a los catálogos que son mucho más costosos y difíciles de distribuir. "La revista", explicó Luisa López, "es un formato más ágil, dinámico y económico que el de los catálogos que suelen tener bastante problemas de difusión, pues aunque se vendan muy por debajo de su coste, los compra una minoría".

Los contenidos de esta revista -de la que hasta la fecha de celebración del seminario-encuentro Publicaciones (no solo) de arte: usos culturales, políticos y sociales  (15/18 de junio de 2011) se habían editado dos números y estaba a punto de publicarse el tercero (que salió en julio de 2011)- están ligados a la programación del Centro que en su nueva etapa se estructura en sesiones monográficas o expositivas en torno a las que se articulan todas las actividades. Eso sí, hay tanto artículos específicos sobre las exposiciones y proyectos que forman parte de cada uno de estos bloques expositivos, como textos teóricos más genéricos.

El primer número de De 11 a 21, publicado en noviembre de 2010, estuvo dedicado a la sesión expositiva "Sobre la posición del espectador en la cultura visual contemporánea" que tuvo como punto de partida dos ensayos recientes: El espectador emancipado, del filósofo francés Jacques Rancière y Públicos y contrapúblicos (que dio también título a una de las exposiciones de este bloque), del crítico literario y teórico social Michael Warner2.

¿Existe un nuevo espectador? ¿Las nuevas formas de comunicación y de relación han transformado definitivamente las audiencias? Para que el espectador se emancipe, ¿es necesario que adopte un papel activo? ¿Es posible la activación de contrapúblicos?... Estos son algunos de los interrogantes que se plantearon en esta sesión monográfica que incluyó, entre otras cosas, un dispositivo escultórico ideado por Andrea Blum para acoger la proyección de varias películas del director de teatro polaco Jerzy Grotowski; la instalación Pierre Giner. CAAC colección / n exposiciones, que permitía generar exposiciones virtuales a partir de las obras de la colección del Centro; o el proyecto MARHABA! Campamento de Artes por el Sáhara, que acogió una serie de actuaciones musicales, propuestas artísticas, materiales documentales y acciones solidarias con las que se querían visibilizar las dimensiones culturales e históricas del conflicto en el Sahara Occidental.

A su vez, dentro de esta sesión monográfica también se englobaron las exposiciones Beckett Films (en la que pudieron verse algunos de los proyectos audiovisuales que realizó el escritor irlandés Samuel Beckett), Curro González. Como un monumento al artista (donde había obras en diversos formatos alrededor de la idea del estudio y del público), Marta Minujín. MINUCODEs (que revisitaba un trabajo que esta creadora argentina realizó en Nueva York en 1968) o la ya citada Públicos y contrapúblicos (una muestra colectiva que reunió obras de más de treinta artistas y que se articuló en torno a cuatro secciones principales: la apertura y clausura del espacio de representación; los públicos y las audiencias; la escenografía de la comunicación y de recepción del discurso; y los cambios de roles que hacen que el espectador se convierta en actor y que, al mismo tiempo, este se confiese como tal ante el espectador).

Portada de la revista 'De 11 a 21' (CAAC) nº1 En marzo de 2011 salió el segundo número de De 11 a 21 que tuvo como eje central la sesión expositiva "La constitución política del presente" donde se planteó la necesidad de repensar el presente a partir de lo que se espera o desea que sea el futuro, señalando que quizás la actual crisis sistémica pueda ser también el inicio de un nuevo statu quo. En este número, se publicó una versión actualizada del Abecedario de la crisis que apareció originalmente en el número 37-38 de la revista francesa Multitudes y en el que se deconstruyen y analizan conceptos, palabras y expresiones como "astucia", "biopolítica", "burbuja", "consumo", "diversidad", "globalización", liquidez", "revolución", "sin papeles" o "socializar las pérdidas".

La exposición más ambiciosa y compleja de este bloque fue Sin realidad no hay utopía, un proyecto que toma su título de una argumentación que hizo Andreas Huyssen en su artículo "Recuerdos de la utopía". Según Huyssen si, como afirma Jean Baudrillard, lo real se ha perdido porque ha sido suplantado por su simulacro, la utopía no puede existir, ya que está íntimamente ligada a la superación o mejora de la realidad. Es decir, en la era de los simulacros y de la virtualidad, la desaparición de lo real arrastra consigo a lo utópico. Y por esa razón, si se quiere volver a vislumbrar un nuevo pensamiento utópico, "resulta necesario y urgente un rearme de lo real". La muestra -en la que había obras de artistas como Lene Berg, Phil Collins, Dora García, Federico Guzmán, Ed Hall, Zeina Maasri, Manolo Quejido, Oliver Ressler, Wolfgang Tillmans o Rirkrit Tiravanija- tenía dos grandes apartados: Descripción de la mentira, una "especie de prólogo descreído a los sistemas de fabricación de los simulacros de lo real"; y Colapsos que, a su vez, se subdividía en cuatro subapartados -Colapso del comunismo, Colapso del capitalismo, Colapso geopolítico y Colapso de la democracia-, pues, como advierte Huyssen, "la utopía nunca muere sola: arrastra siempre a su contra-utopía".

En el segundo número de De 11 a 21, además de un texto genérico sobre esta exposición, se incluyeron textos específicos sobre cada una de las obras que había en ella. A su vez, la revista también contenía artículos sobre las otras muestras que formaron parte de la sesión expositiva "La constitución política del presente". Por ejemplo, Mar Villaespesa escribió un texto sobre Inmaculada Salinas. Prensadas  (que reunía una serie de trabajos que esta artista sevillana ha realizado en los últimos años y en los que analiza la presencia/ausencia de la mujer en los medios de comunicación o la utilización de la pintura como elemento ornamental representativo del poder), mientras que Alfredo Rubio Díaz y Helena Chávez Mac Gregor publicaron sendos artículos sobre Rogelio López Cuenca y su exposición Cercanías (donde se reflexionaba sobre una de las más violentas formas de dominación de Occidente: la representación).

En la fase final de su intervención, Luisa López insistió en que con estos contenidos expositivos y con los textos y artículos que se publican en la revista, el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo quiere contribuir a producir y difundir pensamiento crítico, buscando un acercamiento más efectivo con su público y un diálogo más directo con el entorno social y cultural en el que se inserta. Y todo ello desde la conciencia de que es una institución frágil que debe aprender a reinventarse y a resituarse si quiere sobrevivir en un contexto de crisis como el actual, poniendo en marcha estrategias (editoriales, comunicativas...) que le permitan transformar la austeridad en virtud y "hacer más con menos".


Idoia Villanueva (Índex-MACBA) En diciembre de 2010 salió el primer número de Índex, una publicación semestral del Museo d'Art Contemporari de Barcelona-MACBA "dedicada a la investigación artística, el pensamiento y la educación". Idoia Villanueva, coordinadora editorial del Departamento de Publicaciones del MACBA, explicó que esta revista, que se edita en tres idiomas (catalán, castellano e inglés) y es de distribución gratuita, se puede describir como una especie de escisión o derivación de la Agenda informativa del MACBA, una publicación de carácter trimestral que daba cuenta de las actividades que organizaba el museo e incluía algunos artículos de reflexión sobre las líneas de trabajo que este estaba desarrollando.

Desde la dirección del museo se decidió dividir los contenidos de esta agenda en dos nuevos soportes: una publicación trimestral que cumpliese exclusivamente las funciones de una agenda (esto es, informar de las exposiciones y actividades que se van celebrar en el MACBA) y una revista de periodicidad bianual que posibilitara acercar al público "aquellos debates que son parte de los procesos de trabajo del museo y que suelen quedar a la sombra de actividades más visibles, como las exposiciones, las conferencias o los programas educativos".

Surge así la revista Índex que, según Idoia Villanueva, está estrechamente vinculada a lo que acontece en el MACBA ("no es una revista teórica con un funcionamiento independiente, sino un nuevo soporte editorial que hemos ideado para llegar a nuestro público") y debe ser entendida como un "ejercicio de escritura" del museo, como una plataforma que este utiliza para reflexionar sobre diversas cuestiones y problemáticas. En este sentido, Villanueva señaló que la idea es que Índex -de la que, hasta la fecha, se han publicado dos números; el tercero saldrá a finales de este año- sea una herramienta abierta y flexible (sin una estructura cerrada ni una única metodología de trabajo) que pueda adaptarse a las necesidades y realidades siempre cambiantes del ámbito artístico, y contribuya a la "renovación de la cultura del presente" y a la "construcción de un nuevo lenguaje crítico".

Por el momento, la revista, cuyo nombre hace referencia tanto a la lista de palabras o frases que organizan los contenidos de una publicación como al dedo que se usa para apuntar o indicar una dirección3, cuenta con seis secciones -"Editorial", "Zoom", "Display", "Mediterráneos", "Investigación artística" y "Academia"- aunque no se descarta que, en función de las necesidades del proyecto, se creen otras nuevas o que algunas de las existentes se modifiquen o eliminen. En la sección "Zoom" se abordan debates y reflexiones actuales sobre filosofía y arte. La sección "Display" propone un acercamiento crítico a los procesos de conceptualización y definición de las exposiciones: cómo se gestan, qué tipo de trabajo de investigación requieren... La sección "Mediterráneos" se define como un "espacio de diálogo sobre Oriente Próximo, Europa y el norte de África" y en ella han colaborado autores como Eilzabeth Suzanne Kassab o el iraní Reza Negarestani. Por último, en el apartado "Investigación artística" se invita a una serie de creadores a que hablan en primera persona de sus proyectos y de sus procesos de trabajo4, mientras que en la sección "Academia", que tiene como eje central la educación, se analiza cómo desde el ámbito museístico se puede contribuir a construir "miradas críticas".

Portada de la revista 'Índex' (MACBA) nº0 Idoia Villanueva explicó que el equipo editor de Índex está formado por personas de distintas áreas del museo y que la idea es que en cada número haya un tema genérico que funcione como leitmotiv (la noción de "investigación artística", la importancia de lo anacrónico en el arte...), aunque la revista no está planteada a modo de monográfico. "Ese tema", precisó, "se aborda en el texto editorial y, en cierta manera, ayuda a estructurar el número y sus contenidos, pero los artículos son completamente autónomos". Además, en la revista se hace un esfuerzo especial por citar fuentes y referentes bibliográficos ("para que el lector, si le interesa, pueda profundizar en las cuestiones que se tratan") y todos los artículos se intentan contextualizar, aportando información complementaria sobre su autor o sobre iniciativas del museo que están relacionadas, directa o indirectamente, con el contenido del texto. Entre los colaboradores, hay tanto personas vinculadas a distintas actividades que se han llevado a cabo o que se van a llevar a cabo en el MACBA, como otras que no han trabajado nunca con el museo pero con las que se siente una fuerte afinidad (como Johanna Burton, directora del programa de posgrado del Center for Curatorial Studies del Bard College de Nueva York o la crítica e historiadora del arte Nataša Ilić, que forma parte del colectivo curatorial independiente What, How & Whom [WHW]).

En torno al diseño y a los contenidos gráficos existen una serie de pautas genéricas, pero la idea es trabajar con la mayor flexibilidad posible, adaptándolos a las necesidades específicas de cada número. Por lo general, los artículos se ilustran con imágenes que eligen sus autores en colaboración con el equipo editor, mientras que el texto editorial va acompañado de fotografías de una o varias obras de la colección del MACBA ("que es uno de los pilares fundamentales de esta institución", recordó Villanueva). En la portada, al menos en sus dos primeros números, Índex  ha buscado una descontextualización de la "idea convencional de museo", seleccionando fotografías que muestran ciertos espacios del MACBA desde una óptica -o en una coyuntura- poco habitual. Por ejemplo, en el primer número se publicó una imagen de una sala del museo durante el rodaje de la película Los Nombres de Cristo, de Albert Serra.

La revista, que se puede descargar en formato pdf a través de la web del MACBA (Nº0 / Nª1) y recibir de forma gratuita por correo postal5, tiene una tirada de 10.000 ejemplares (4.000 en catalán, 3.000 en castellano y 3.000 en inglés) y una extensión aproximada de 28/32 páginas, se imprime en cuatricromía y está bajo licencia creative commons. Según Idoia Villanueva, algunos de los principales retos que se plantean a medio y largo plazo son desarrollar una versión digital de Índex ("no sólo colgar su versión en pdf"); posibilitar que, cuando se hayan editado más números, se pueda hacer una "lectura horizontal" de la revista (creando "colecciones" de artículos a partir de criterios temáticos); o consolidar una comunidad activa de lectores.


María Inés Rodríguez (Radar-MUSAC) Radar es una publicación que nace con el objetivo de "apoyar y ampliar teóricamente la labor de difusión y estudio del arte contemporáneo" que desarrolla el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León-MUSAC. Editada en castellano y en inglés, la idea es que tenga periodicidad bianual y que cada número se dedique a un tema monográfico, incluyendo "tanto ensayos inéditos de especialistas en diferentes disciplinas como trabajos visuales de artistas de referencia". Radar, que se autodefine como una "revista de arte y pensamiento", está siendo distribuida por ACTAR y, hasta la fecha, ha publicado un sólo número, aunque el segundo está a punto de salir.

María Inés Rodríguez, que junto a Agustín Pérez Rubio (director del MUSAC) y Octavio Zaya (comisario externo del MUSAC) edita y dirige esta revista, recordó que el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León es una institución muy joven (apenas tiene seis años) que se encuentra en una ciudad pequeña (León no supera los 140.000 habitantes) y bastante conservadora. "Al ser un museo joven", precisó, "tiene una estructura flexible y dinámica, y a pesar de que su presupuesto es modesto y de que dispone de muy poco personal, está desarrollando muchas y muy diferentes iniciativas". Una de estas iniciativas es la revista Radar que empezó a gestarse a principios del año 2010, cuando estaban preparando Modelos para armar. Pensar Latinoamérica desde la Colección MUSAC, una exposición que reunía obras pertenecientes a los fondos del museo de más de cuarenta artistas de América Latina y en la que, como en la novela de Julio Cortázar que le daba título, se proponía al espectador que creara su propio relato, que hiciera su propio recorrido en torno al arte latinoamericano contemporáneo.

Durante los más de seis meses que duró esta exposición, gran parte de la programación de actividades del MUSAC se centró en "Latinoamérica y sus construcciones culturales contemporáneas". "Ese fue también el tema monográfico del primer número de Radar", señaló María Inés Rodríguez, "en el que colaboraron una serie de artistas latinoamericanos (Armando Andrade, Fernanda Gomes, Pablo León de la Barra, Jhafis Quintero...) que no tenían obras en la colección pero con los que queríamos trabajar y pensamos que la revista era un buen espacio para hacerlo. De hecho, uno de los objetivos de Radar es que funcione como una plataforma en la que se dé visibilidad a propuestas teóricas y artísticas que, por las razones que sean, no tienen cabida en el resto del programa expositivo y educativo del museo".

La revista tiene un diseño sencillo pero elegante, resulta fácil de fotocopiar (se publica en blanco y negro) y es de formato pequeño, "porque lo que queremos", puntualizó Rodríguez, "es que no cueste demasiado dinero producirla (el MUSAC, como casi todas las instituciones culturales españolas, ha sufrido en los últimos años importantes recortes presupuestarios) y que sea cómoda y manejable, es decir, que quien quiera se la pueda llevar consigo allá donde vaya y, si lo desea, hacer anotaciones en ella o subrayar lo que le interese".

Portada de la revista 'Radar' (MUSAC) nº0 Radar cuenta con un consejo editorial integrado por reconocidos expertos internacionales en materias afines al arte contemporáneo (Ute Meta Bauer, Hamid Dabashi, Estrella de Diego, Patricia Falguières, Hou Hanru, Andrea Giunta...) y se vende por 15 € (en España) y 18 € (en Europa y resto del mundo). "Desde el principio", aseguró María Inés Rodríguez, "tuvimos muy claro que la revista no debía ser gratuita porque, siguiendo una especie de razonamiento lacaniano, pensamos que la persona que la quisiera tenía que realizar un pequeño esfuerzo para obtenerla, aunque solo fuera hacer el esfuerzo de fotocopiarla". Por el momento, las suscripciones están funcionado muy bien, y muchas les llegan desde países de América Latina como Colombia, Argentina e incluso Brasil, donde parece que la revista ha generado bastantes expectativas.

Según María Inés Rodríguez, esta publicación no puede entenderse sin tener en cuenta otras actividades editoriales o en torno a la edición que ha llevado a cabo el MUSAC en los últimos años. Por ejemplo, el "Foro de la edición", del que ya se han celebrado tres convocatorias (y se está preparando la cuarta que, en principio, será en octubre de 2011). En el primer foro se presentaron y analizaron publicaciones de teoría y crítica de arte contemporáneo del Estado español como A*Desk, Brumaria, Estudios Visuales, mus-A, salonKritik y Zehar. El segundo, que se organizó en colaboración con la Fundación Serralves (Oporto, Portugal) y coincidió con la exposición Modelos para armar. Pensar Latinoamérica desde la Colección MUSAC, contó con la participación de publicaciones artísticas o generadas por colectivos de artistas e intelectuales de Latinoamérica como ramona, Populardelujo, Juanacha, Trópico, Valdez y E-flux. Y en el tercero, que se celebró a mediados de mayo de 2011, se invitó a cuatro "revistas de actualidad, difusión y crítica de arte" -Exit, masdearte.com, arte10.com y la portuguesa L+Arte- que viven de las ventas y de la publicidad, lo que les hace especialmente vulnerables en el contexto actual6. En el marco de estos encuentros se publica un boletín ("El Boletín del Foro") donde los diferentes invitados explican su proyecto editorial y/o reflexionan sobre distintas cuestiones vinculadas con la edición de publicaciones artísticas.

Además de este boletín y de la revista Radar, el MUSAC también edita una guía semestral en la que se informa de las actividades, propuestas y exposiciones que se están desarrollando en el museo, y el año pasado puso en marcha la colección "Arte y Arquitectura"7 que, por el momento, cuenta con dos publicaciones: Alexander Apóstol, Modernidad Tropical, la primera monografía crítica y bilingüe -español/inglés- sobre la obra de este artista venezolano; y Arquitectura con la gente, por la gente, para la gente. Yona Friedman, donde a través textos de diferentes autores y del propio Friedman se analizan aspectos fundamentales de la obra de este arquitecto y teórico de origen húngaro, así como del contexto en el que esta se inserta.

"A la hora de concebir y desarrollar estos proyectos editoriales (y, en general, toda la programación del museo)", subrayó María Inés Rodríguez, "intentamos no olvidar el lugar en el que nos encontramos: León, una ciudad periférica y pequeña, muy volcada en el patrimonio, con escasas propuestas de arte y cultura contemporánea y un alto porcentaje de población mayor. (...) Porque a nosotros, el público que más nos interesa es el público de la ciudad (con sus peculiaridades y necesidades específicas) y no queremos hacer nada sin tratar de establecer un diálogo con él (un diálogo que, lógicamente, no siempre es fácil), sin buscar una interacción con el contexto local, que es, al fin y al cabo, el que da sentido a un proyecto como el del MUSAC". Antes de concluir, Rodríguez explicó que el próximo número de Radar, que se prevé que salga en octubre/noviembre de 2011 y en el que ya sí ha jugado un papel clave el consejo editorial8, contará con la colaboración de una serie de artistas, activistas e intelectuales (como el economista francés Frédéric Lordon) que, desde un óptica multidisciplinar, están contribuyendo a generar un espacio de acción y reflexión crítica en torno a la crisis económica y la precariedad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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1.- Las otras dos serían el Departamento de Colecciones y el Departamento de Exposiciones temporales. [^]
2.- Michael Warner es el autor de uno de los tres textos teóricos no vinculados directamente a los proyectos de esta sesión expositiva que se publicaron en el primer número de De 11 a 21. Los otros dos son Matthias Michalka (historiador del arte y comisario en el Museum Moderner Kunst Stiftung Ludwig Wien) y Lev Manovich (profesor del departamento de artes visuales de la Universidad de California-San Diego). [^]
3.- El dedo índice que en catalán es "índex". [^]
4.- Por el momento, los artistas invitados han sido Julie Ault y Natascha Sadr Haghighian (número 0) y el colectivo The Otolith Group (número 1). [^]
5.- Para ello solo hay que enviar los datos de la dirección postal en la que se desea recibirlo al siguiente correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla [^]
6.- De hecho, María Inés Rodríguez recordó que poco antes de que se llevara a cabo este tercer foro, los responsables de la revista L+Arte anunciaron que iban a dejar de publicarla porque, con la crisis económica, habían perdido gran parte de sus ingresos y ya no era un proyecto económicamente viable. [^]
7.- "Hay que tener en cuenta", indicó Rodríguez, "que una de las cosas más valoradas del MUSAC es su sede, un edificio creado por el estudio madrileño Mansilla y Tuñón Arquitectos que en el año 2007 recibió el Premio Mies van der Rohe de Arquitectura Contemporánea, por lo que nos parecía necesario que dentro de la propuesta editorial del museo hubiera un espacio específico dedicado a la arquitectura". [^]
8.- Pues en el primer número su papel fue más secundario y la elección de los colaboradores y de los contenidos de la revista quedó en manos de sus tres editores/directores: María Inés Rodríguez, Agustín Pérez Rubio y Octavio Zaya. [^]

 

 

 

 



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