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Sesión Práctica y artes, Salud López, Santiago Barber e Isaías Griñolo

De izquierda a derecha, Salud López, Isaías Griñolo y Santiago BarberLa cuarta sesión del Laboratorio T.V. del proyecto Archivo F.X. contó con la participación de tres jóvenes artistas cuyas propuestas creativas vehiculan un sugerente gesto iconoclasta. Salud López, coreógrafa de la compañía Octubre Danza, señaló que las tesis que defiende François Delsarte en su libro Teoría del gesto pueden servir para analizar las imágenes de este archivo sobre la iconoclastia que ha puesto en marcha Pedro G. Romero. Santiago Barber, por su parte, aseguró que las "acciones vandálicas" contra símbolos del Capital, pueden entenderse como la expresión de un cuestionamiento político de los sistemas de representación hegemónicos. Finalmente, el artista onubense Isaías Griñolo leyó dos cartas que ha enviado a destacadas figuras políticas y corporativas de Huelva, denunciando la aparición o desaparición de pintadas que él, en un gesto cargado de intencionalidad "artística" iconoclasta, había decidido transformar (en un caso borrándolas y en el otro re-pintándola).


Bloque de imágenes: Acciones de mofarse con gestos. Salud López

Coincidiendo con la primera convocatoria del Archivo F.X. en el marco del programa de UNIA arteypensamiento, Salud López, coreógrafa de la compañía Octubre y directora artística de Endanza lugar de creación, conoció un libro titulado Teoría del gesto que había escrito en el siglo XIX el francés François Delsarte. Desde entonces, Salud López trata de aplicar algunas de las tesis que defiende Delsarte a su práctica coreográfica y cree que también pueden ser muy útiles para analizar las imágenes del archivo sobre la iconoclasia que ha puesto en marcha Pedro G. Romero.

Existe una máxima muy extendida en el mundo del teatro y de la danza: uno, mientras actúa, no debe pensar en lo que está haciendo. Según Salud López, con esa afirmación contundente lo que se pretende decir es que cuando se está encima de un escenario, conviene no pensar en el movimiento que se está haciendo o en el texto que se está declamando, pues eso puede provocar que nos equivoquemos. "Pero en realidad, matizó Salud López, hagamos lo que hagamos, no podemos dejar de pensar (...), pensamos mientras bailamos, nos movemos, hacemos gestos,...". Y siempre hay una interrelación entre lo que hacemos y lo que pensamos. Es decir, que lo que pensamos afectará a nuestro movimiento y al revés.

Quizás la clave está en distinguir entre dos clases de pensamiento. Por un lado, la percepción, que nos proporciona un primer nivel de conocimiento a través del cual tenemos sensaciones y nos relacionamos con el mundo de los iconos. Por otro, el pensamiento abstracto, vinculado a la capacidad de crear conceptos y generar símbolos. "Habitualmente, recordó Salud López durante su intervención en el Laboratorio T.V. del proyecto Archivo F.X., la danza se considera como una manifestación expresiva propia del ámbito de la percepción que puede transmitir sensaciones y emociones, pero no articularse como un código lingüístico".

La imaginación, que podría definirse como la capacidad de trabajar con imágenes, facilita el aprendizaje y nos ayuda a llevar a cabo determinadas tareas, tanto automáticas (por ejemplo, a ser más rápido en nuestros movimientos, al no tener que pensar que músculos debemos activar) como creativas (así, cuando alguien se concentra en una serie de imágenes, sus movimientos suelen adquirir más precisión y calidad).

Salud LópezEl gesto es un movimiento -un impulso de energía que va de un punto a otro- dotado de intención. Esta intención, que se vehicula a través de la imaginación, es muy importante para el aprendizaje, ya que nos proporciona unos mecanismos de acción y reacción que nos permiten afrontar y resolver satisfactoriamente muchos problemas. Como contrapartida, la intención crea hábito. Esto es, nos hace repetir respuestas anteriores (que ya hemos certificado que funcionan), impidiéndonos buscar y descubrir soluciones alternativas (y, quizás, mejores). Según François Delsarte, el cuerpo está relacionado con la voz y el alma con el gesto. El gesto antecede a la palabra y tiene más capacidad de persuadir y convencer. "Por ejemplo, indicó Salud López, cuando uno da la bienvenida, primero hace el gesto acogedor y después dice las palabras de saludo, pues si actúa a la inversa queda muy ridículo".

En el lenguaje oral, la función del gesto es similar a la que tienen los adjetivos en un texto escrito. Pero, ¿qué ocurre cuando la palabra y el gesto se contradicen? En primera instancia, según Salud López, le damos más fiabilidad al gesto. Una predisposición que han utilizado personajes históricos como Hitler para convencer a sus conciudadanos a que llevasen a cabo cosas que no habrían hecho si hubiesen escuchado atentamente sus palabras. François Delsarte asegura que en las relaciones interpersonales, se atiende más a la palabra, mientras que en la comunicación grupal o masiva, el gesto prevalece sobre las ideas.

Delsarte distingue tres leyes del gesto: la estática, que identifica con el equilibrio; la dinámica, donde se situarían la melodía, el ritmo o la armonía; y la semiótica, que define como la razón de ser del movimiento (y que hace referencia a las formas y sentimientos que genera). A su vez, cree que puede establecerse una clasificación gradual del perfeccionamiento de los gestos humanos: desde el nivel más primario (que correspondería a aquellas personas, carentes de formación, que se mueven en bloque) al más sofisticado (que identifica con la capacidad de gestualizar con las falanges de los dedos, sobre todo del meñique). También propone clasificaciones específicas a partir de los movimientos de distintas partes del cuerpo: la cabeza, los brazos, las manos, los codos, los hombros,... "Pero no podemos olvidar, advirtió Salud López, que estas clasificaciones reproducen los prejuicios culturales y las limitaciones teóricas de la época en la que Delsarte desarrolló su análisis del gesto (principios del siglo XIX)". Aunque Salud López cree que las tesis de Delsarte, convenientemente actualizadas, pueden ser muy útiles para ayudarnos a comprender lo que estaban sintiendo y pensando las personas que aparecen en las imágenes del Archivo F.X..

Partiendo de los planteamientos de Delsarte y de su propia experiencia como bailarina y coreógrafa, Salud López finalizó su intervención en el Aula del Rectorado de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) con una serie de consideraciones personales en torno a la relación entre gestos, movimientos, pensamientos, percepciones y sensaciones. Si una persona habla o piensa mientras se mueve, lo hace rápido y en línea recta. Por el contrario, las personas que están concentradas mirando alguna imagen o tratando de percibir algo con mucha atención, se mueven lentamente y en círculos. Para expresar con el gesto que no se quiere pensar, existen dos posibilidades fundamentales: hacerlo de forma violenta -con movimientos bruscos, como si se quisiera impedir que ciertas ideas pasen por nuestras cabezas- o de un modo pacífico -como ocurre en el caso de la meditación o el yoga-. Es más fácil obligar a alguien hacer un movimiento o ejercicio automático o desagradable, si a la vez se le asigna una tarea simple que distraiga sus pensamientos ("por eso, explicó Salud López, a los soldados se les hace cantar cuando van en formación"). La parafernalia gestual (tono de voz, tensión y balanceo del cuerpo, incorporación de pausas,...) puede determinar que entre dos personas que dicen un mismo texto, una genere simpatía (aceptación) y la otra antipatía (rechazo).


Bloque de imágenes: Acciones de atacar al Capital. Santiago Barber: Notas a pie de calle

La iconoclasia es un concepto que nos puede ayudar a analizar los mecanismos activadores de determinados fenómenos sociales contemporáneos y a comprender sus significados. Por ello, Santiago Barber, artista activista, desconfía de las lecturas apocalípticas sobre las acciones iconoclastas. Acciones que, a su juicio, pueden entenderse como la expresión de un cuestionamiento político de los sistemas de representación hegemónicos.

Santiago BarberDurante su intervención en el Laboratorio T.V. del proyecto Archivo F.X., Santiago Barber propuso una serie de reflexiones, a modo de collage no jerárquico, sobre distintos conceptos (logo, criminalización, antiglobalización,...) que forman parte del imaginario contemporáneo y que, en muchos casos, la acción normativa que despliega el poder (apoyado en la presión mediática) está transformando en meras "palabras-cliché". Barber considera muy estimulante que en estas sesiones del Archivo F.X. se haya incluido a personas relacionadas con el medio televisivo. Profesionales que se suelen escudar en la urgencia e inmediatez que "exige" el trabajo periodístico para evitar cualquier intento de re-pensar y re-formular la función social de los medios.

En la actualidad, la calle ha adquirido un renovado valor como escenario privilegiado del juego político. Algo que se ha hecho evidente en las sucesivas celebraciones de Cumbres Internacionales con sus correspondientes Contra-cumbres, donde la movilización social ha logrado visibilizar físicamente la virtualidad del poder. Ahora los rituales de afirmación del Nuevo Orden Mundial tienen que celebrarse en "jaulas" cada vez más altas o más alejadas del espacio urbano. Y como dice Naomi Klein en Vallas y ventanas, esas medidas de seguridad han sido convertidas por los activistas en parte del mensaje. Por ejemplo, las vallas que rodean el espacio donde se reúnen los mandatarios, se transforman en ilustrativas metáforas de un modelo económico que condena a la pobreza y a la exclusión a miles de millones de personas.

Pero siguiendo a Manuel Delgado, Santiago Barber cree que la manifestación de un desacuerdo ciudadano frente al nuevo orden político no sólo se limita a esos momentos de excepcionalidad. También puede apreciarse en la cotidianidad de "los usuarios ordinarios de la calle -paseantes, peatones,...- que usan a su manera los espacios por los que circulan".

El logo corporativo, la marca, constituye el principal símbolo de representación del poder en las sociedades posmodernas. Nike, Shell, Nestle, Disney, Mac Donald, Monsanto..., recurren a imágenes y conceptos paternalistas al tiempo que siguen políticas agresivas para consolidar y desarrollar su expansión a nivel global. El ataque directo a sus logos, que concentran la identidad de esas corporaciones, conforma un nuevo modo de iconoclasia que saca a la luz las miserias del poder.

Por otro lado, el hecho de que entidades bancarias, grandes empresas y centros comerciales ocupen enclaves privilegiados de los centros históricos de las ciudades refleja una nueva topografía del poder (que, a menudo, pasa desapercibida), caracterizada por una creciente apropiación patrimonial privada del espacio público. En este sentido, la acción iconoclasta contra esos enclaves simboliza, a juicio de Santiago Barber, un claro rechazo al modelo de ordenación urbana que propicia el neoliberalismo.

Desde los dispositivos hegemónicos de construcción de sentido, se responde a las manifestaciones iconoclastas con una calculada estrategia de criminalización. Esa estigmatización (promovida a través de los medios de comunicación) ha terminado afectando a la propia estructura interna del movimiento antiglobalizador, que queda esquemáticamente dividido entre buenos y malos, entre pacíficos y violentos. Para Santiago Barber es igualmente peligrosa la tendencia de los movimientos sociales a asumir posiciones victimistas. Como plantea Oficina 2004, la denuncia de la criminalización es problemática en un doble sentido. En primer lugar, porque en la sociedad del capitalismo avanzado, en la que se acepta la miseria y la desigualdad como si fuera algo natural, la denuncia tiene poca capacidad crítica y sólo se considera la constatación de una obviedad. En segundo lugar, porque la denuncia sitúa a los movimientos sociales a la defensiva y supone, en última instancia, una llamada a la compasión, a pedir perdón por existir.

Por ello, Santiago Barber considera imprescindible desarrollar prácticas contestatarias que sean capaces de esquivar el papel que el poder trata de asignarles. Un ejemplo de esta opción sería el grupo global New Kids on the black block, que se autopresentan como si fueran una inofensiva banda de pop, logrando poner en marcha un poderoso proceso de distanciamiento irónico respecto a la imagen de los black block, auténticos demonios del movimiento antiglobalizador según la mitología mediática. En esta línea también se inscriben otras tácticas de agenciamiento sobre las imágenes corporativas que intentan romper con el papel pasivo de los receptores de mensajes (convertidos en meros consumidores). Una de ellas, el "subversiting", reutiliza los códigos propios de la publicidad para difundir mensajes tergiversados e imprevistos. "Estos y otros muchos métodos comunicativos, concluyó Santiago Barber, están a nuestro alcance desde hace tiempo y forman parte ya del rico acervo con el que cuentan los movimientos sociales".


Bloque de imágenes: Acciones de atacar con pinturas. Isaías Griñolo: Nosotros somos nuevos, pero somos los de siempre

Isaías GriñoloCuando Isaías Griñolo recibió el bloque de imágenes que, supuestamente, contenían ataques con pinturas, hubo una escena que le llamó especialmente la atención. En ella, lo primero que aparecía era un hombre con traje y maletín al que alguien había cubierto con pintura roja. Más tarde se veía como un grupo de policías detenía a su iconoclasta agresor, empujándole hacia el suelo y luego inmovilizándole. Finalmente, el vídeo mostraba al señor del maletín avanzando con paso decidido entre cámaras de televisión y periodistas, a pesar de que seguía bañado en pintura roja. Tras ver esta secuencia, Isaías Griñolo se hizo algunas preguntas sobre el atacante: ¿quién era?, ¿actuaba sólo o en compañía?, ¿porqué le gustaba la pintura roja? "No sabía nada de él, señaló, pero sí tenía clara una cosa: se parecía a mí".

Durante su intervención en el Laboratorio T.V. del proyecto Archivo F.X., Isaías Griñolo leyó tres cartas que ha enviado recientemente a destacadas figuras políticas y corporativas de Huelva y su provincia. Dos de las misivas estaban motivadas por la aparición y desaparición de pintadas que él, en un gesto cargado de intencionalidad "artística" iconoclasta, decidió transformar (en un caso borrándolas y en el otro re-pintándola). La tercera se centra en el proyecto que tiene el Ayuntamiento de Huelva de construir un gran parque de esculturas al aire libre en el eje de entrada a la ciudad desde Sevilla. En ella, Isaías Griñolo le pide al alcalde de la capital onubense que no acepte el dinero de empresas contaminantes para financiar el proyecto.

De las tres cartas, la más antigua está fechada en septiembre de 2003. Isaías Griñolo se la envío al presidente de la Asociación de Industrias Químicas y Básicas (AIQB) -que presume públicamente de apoyar la cultura onubense- para informarle de un acto iconoclasta que, con toda probabilidad, había cometido un socio de su agrupación. La historia es la siguiente. Entre Mazagón y Huelva hay una garita de madera y brezo que es utilizada para la observación de la Laguna Primera de Palos (que al parecer es propiedad de CEPSA, una de las empresas que integra la AIQB). Desde hacía varios años, el exterior de la garita estaba decorado con una pintada de contenido ecologista que rezaba "EL POLO MATA" (refiriéndose, por supuesto, al polo químico que hay muy cerca del Parque Nacional de Doñana).

Después de observarla innumerables veces, Isaías Griñolo había llegado a la conclusión de que aquella desprotegida garita con su pintada debía considerarse un monumento, pues, le escribe al director de la AIQB, "cuando llegaba a su altura, me hacía reflexionar durante unos pocos minutos sobre la muerte, sobre su cercanía a nosotros en forma de progreso". Pero nadie parecía cuidar de la garita y la erosión natural (sol, lluvia, viento,...) ayudada, quizás, por las emisiones contaminantes de las industrias aledañas, estaba provocando que desaparecieran "las bonitas letras blancas que algún activista anónimo pintó con maestría sobre ella". Por ello, el 5 de abril de 2003 Isaías Griñolo decidió repintar el lema ecologista sobre la fachada de la garita, gastando en la operación unos 18 euros (3.000 pesetas). Sorprendentemente, diez días después se dio cuenta de que alguien había borrado la pintada.

"¿A quién pudo molestar aquella inocente pintada?, se pregunta Isaías Griñolo en la carta: ¿a un particular?, ¿a la Consejería de Medio Ambiente?, ¿a algún miembro de su asociación?". Griñolo se decanta finalmente por esta tercera posibilidad, incluso se atreve a sugerir que los responsables de ese acto iconoclasta están vinculados a la empresa propietaria de la Laguna Primera de Palos. Es decir, a CEPSA. Por todo ello le ruega al presidente de la AIQB que trate de averiguar si los autores de la desaparición de la pintada pertenecen a su asociación, y en ese caso, les exija las debidas y oportunas explicaciones. Además le insta a que vuelva a restaurar un "monumento que tan dignamente nos sirve de memoria a algunos que, como yo, pensamos que efectivamente EL POLO MATA".

El 4 de enero de 2004, Isaías Griñolo le mandó una carta al alcalde del Ayuntamiento de Moguer (Huelva) para pedirle que con "premura y urgencia" erradicara una serie de pintadas de contenido racista que habían aparecido en distintas calles de la localidad onubense. Él mismo se ofrecía para borrarlas, ya que compartía la opinión que había expuesto el alcalde en una rueda de prensa celebrada en marzo de 2003, en la que aseguró que el espacio público no era el más adecuado para mensajes que podían considerarse delictivos. Fueron unas declaraciones motivadas por la aparición de unas pintadas referidas a la Monarquía y al Presidente del Gobierno que el consistorio municipal, por cierto, eliminó con enorme celeridad y diligencia. Se da la circunstancia de que ambos grupos de pintadas se hicieron al mismo tiempo.

En la tercera y última misiva que leyó Isaías Griñolo en el marco de la sesión "Práctica y artes" del Laboratorio T.V. (Archivo F.X.), le reclamaba al alcalde del Ayuntamiento de Huelva que no aceptase el dinero de empresas sospechosas o probadamente contaminantes para sufragar proyectos de arte público en distintos puntos de la ciudad. "Es sabido que lo hacen, asegura en la carta, no porque amen la cultura, sino porque necesitan desviar la atención de la verdadera naturaleza de sus intenciones, y éstas no son otras que hacernos mirar hacia otro lado (...), en vez de mirar a sus chimeneas echando humos pestilentes o a sus tuberías evacuando aguas sucias".

En principio, Isaías Griñolo no se muestra contrario (ni favorable) al proyecto del ayuntamiento de Huelva de construir un gran parque de esculturas al aire libre en el eje de entrada a la ciudad desde Sevilla, pero le pide al responsable del consistorio onubense una total transparencia en la financiación, gestión y ejecución de esta ambiciosa iniciativa cultural. Él, por su parte, le cede de forma gratuita su proyecto de arte público "Preguntando Caminamos". Se trata de un trabajo que se llevaría a cabo en colaboración con las distintas plataformas vecinales que han surgido en torno al proyecto de construcción de una nueva planta de ciclo combinado de Endesa en el paraje conocido como Punta del Sebo. Proyecto que, por cierto, ha rechazado la corporación municipal aplicando (aunque quizás sin saberlo) el principio ecológico de la precaución.

"Preguntando Caminamos" parte de la realización de una serie de grandes pintadas en diversos lugares estratégicos (y siempre bien visibles) de Huelva. El contenido y la ejecución de las mismas será decidido por las distintas asociaciones que participan en el proyecto, aunque Isaías Griñolo sugiere que en la fase final (esto es, en el momento en el que se lleven a cabo las pintadas) colaboren agentes externos -colegios u otros- y prevalezca un ambiente festivo y relajado (evitando hacerlas de noche o de forma clandestina). "Es necesario, subraya en la carta, que las asociaciones entiendan que estas pintadas deben ser tratadas como monumentos que reflejan sus inquietudes, sus temores, sus ahnelos...".